África subsahariana

África subsahariana[1]. Imposible adentrarse en un análisis de gobernanza de la crisis del COVID-19 en África en general sino tenemos un panorama real de la magnitud del continente africano y principalmente del territorio subsahariano.

El Magreb o norte de África es materia de análisis de otro segmento, países árabes. África Subsahariana significa las tres cuartas partes del mismo es una región habitada por más de novecientos millones de personas que hablan miles de dialectos, son 49 países y se la conoce como la África Negra se extiende desde el sur del desierto de Sahara hasta el Cabo de Buena Esperanza en Sudáfrica en ese extenso territorio coexisten realidades diametralmente opuestas o asimetrías estructurales que generan una permanente diáspora de africanos hacia Europa.

Por un lado, está la África denominada pobre, con hambre, con conflictos étnicos y religiosos; y por el otro podemos decir que también se encuentran los países más ricos en recursos naturales del mundo[1].

Esta última variable es la madre de los antagonismos, pues a lo largo de la historia ha generado corrupción, pobreza y falta de oportunidades. Es allí adonde anclan las carencias de políticas públicas que favorezcan a la calidad de vida de los africanos, obviamente que las políticas de salud y o sanitarias no son la excepción.

En 34 de los 49 países del África subsahariana, el gasto anual per cápita en salud es inferior a USD 200, y en algunos apenas llega a USD 50 de la misma fuente surge que con ese ingreso afrontan ahora la financiación de cuidados intensivos, ventiladores y medicamentos extras, además de la contratación de médicos y enfermeras[2]. Por estas condiciones preexistentes África se encuentra altamente vulnerable al COVID-19, que por obra de la distancia y el no tan frecuente intercambio comercial, el virus tardo en instalarse, pero solo fue eso un retraso.

El mencionado retraso fue aprovechado para que los gobiernos de algunos de los países declararan la emergencia sanitaria o el estado de desastre sin siquiera un caso, con lo cual siguió colaborando con la no diseminación de la pandemia. Preocupados por la devastación que podría causar la pandemia, algunos Gobiernos, entre ellos Kenya, Nigeria y Sudáfrica, actuaron de forma anticipada y rápida, decretando la restricción de viajes, el cierre de escuelas, la prohibición de grandes concentraciones y la creación de centros de análisis[4].

También la Organización Mundial[5] de la Salud ha fortalecido la accionar en los países pasibles de mayor infección, colaborando con las campañas de comunicación y ayudando a las autoridades locales a elaborar tanto mensajes de radio como de anuncios de televisión con el objeto de informar al público sobre los riesgos de COVID-19 y las medidas que deben tomarse.

La Organización también está ayudando a contrarrestar la desinformación y está guiando a los países a establecer centros de llamadas para garantizar que el público esté informado. Estas medidas en un continente retrasado desde el punto de vista de políticas públicas, es una ayuda fundamental, pero es central apoyarse en la resiliencia de su población.

Es así como países como Somalia (la más pobre de las naciones), Dibouti, Sudáfrica y Senegal se apuraron a profundizar las medidas aislamiento, el cierre de colegios, la prohibición de celebraciones religiosas, restringieron los vuelos desde sus aeropuertos y cierre de fronteras terrestres. Tal el caso de Chad y Sierra Leona, Mauritania incluso impuso toque de queda desde las 20 a las 6:00 de la mañana[6].

La economía más desarrollada del continente, Sudáfrica, quizá sea el país más preparado para lidiar con el brote. Sin embargo, preocupa mucho la epidemia de VIH con más de siete millones de sudafricanos infectados porque el virus  debilita el sistema inmunológico y, por tanto, son mucho más vulnerables al Covid-19[7].

En síntesis, cuando en el mundo entero se declama y enfatiza que de esta crisis no se sale solo, sino con empatía y solidaridad, en el continente africano más aún en el área subsahariano se manifiesta con más complejidad, ya que es una región donde la autarquía y las luchas imperan. No saldrá bien parado a pesar de las ventajas “competitivas de contar con una población de las más jóvenes del mundo, el 50% de su población tiene menos de 20 años, grupo etario que según la recientemente experiencia occidental es a quien menos afecta el covid19”[8].  Los habitantes una gran parte cuenta con patologías previas como malaria, tuberculosis, VIH ,mal nutrición y poco acceso al agua[9], además de no contar con políticas reales de Salud. Para que el continente no sucumba necesitará de la colaboración de todos los países del mundo y sus organismos multilaterales.

Es un continente subsumido por el caos producto de años de colonialismo hasta adentrado muy en el siglo XX, y los procesos de liberación de sus opresores conllevo esfuerzos desmedidos de sus habitantes, factor que aprovecharon grupos políticos armados para originar el ambiente caótico y así imponer sus métodos de violencia, con el único fin de someter y dominar a la población adueñándose de la riqueza del suelo de buena parte del  continente.   

África no tiene la capacidad de responder aisladamente a esta crisis necesita apoyo financiero, en la actualidad producto de su clima subtropical la pandemia no se ha presentado como en el resto del mundo, pero no puede seguir cimentando su efectividad en un factor geográfico y o demográfico.

Por ello, es que necesitamos un mundo mirando a ese continente. En términos de las relaciones internacionales se hace imposible medir variables de gestión y de gobernanza cuando en su mayoría los estados se encuentran en etapas sui generis o en la génesis de sus sistemas de gobierno. Finalmente como venimos haciendo en los otros segmentos, la conclusión final ronda en que África pareciera llevar con eficiencia la gestión de la crisis basados por el momento en la experiencia del manejo de otras crisis sanitarias previas como el ébola, la malaria, la tuberculosis y el sida también  en la  nuevamente mencionada resiliencia de su población. No será en un futuro inmediato donde mediremos la capacidad de manejo de los gobiernos autónomos de África del covid19.


[1] África subsahariana es la región compuesta por los 49 países situados al sur del Sahara. También conocida como negra, está «separada» del Norte de África por el desierto del Sahara, que de oeste a este, divide el continente africano en dos realidades diferentes. De norte a sur, esto es desde el Sahara hasta Cabo de Buena Esperanza en Sudafrica, encontramos lo que se denomina «África subsahariana.

[2] Kawtar Boughroum https://ayudaenaccion.org/ong/blog/ayuda-humanitaria/africa-subsahariana-paises/

[3] https://www.embajadaabierta.org/post/%C3%A1frica-la-%C3%BAltima-v%C3%ADctima-de-la-pandemia

[4] Melinda Wood https://blogs.worldbank.org/es/voces/covid-19-coronavirus-en-africa-entrevista-al-doctor-muhammad-pate  10/04/2020 Banco Mundial ..blogs

[5] https://www.afro.who.int/health-topics/coronavirus-covid-19

[6] Carlos Herranz Seguir https://www.france24.com/es/20200319-coronavirus-africa-pandemia-oms-devastacion  19/03/2020 para France 24

[7] Alba Amorós https://www.abc.es/sociedad/abci-africa-no-libra-coronavirus-202003140236_noticia.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F  15/03/2020 para ABC SOCIEDAD

[8] Diego Buffa http://www.iri.edu.ar/index.php/2020/04/10/africa-y-el-coronavirus/  10/04/2020 para el IRI UNLP

[9] Ainhoa Marín Egoscozábal https://theconversation.com/claves-del-impacto-economico-del-coronavirus-en-africa-136469  para Real Instituto Elcano Univ. Complutense de Madrid

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