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GESTIÓN DE LA INFORMACIÓN, INTELIGENCIA COMO HERRAMIENTAS CONTRA EL NARCOTERRORISMO

Por: Dr. Patricio Duilio Orlandini – Especialista en Crimen Organizado Trasnacional.

La convergencia entre el crimen organizado transnacional y el terrorismo, en el presente narcoterrorismo, representa una de las amenazas de mayor complejidad a la que tiene que hacer frente los Estados.

Enfrentarla supera la respuesta militar o policial, hace falta una inteligencia con capacidad de gestionar la información en forma sistemática, oportuna y accionable.

En el presente trabajo me apoyo en la gestión de la información estratégica, un análisis de cómo cada fase del ciclo de inteligencia se traduce en capacidades concretas con la finalidad de desarticular las redes narcoterroristas, neutralizar las fuentes que las financian y tratar de anticipar su accionar violento.

I- Narcoterrorismo como problema de inteligencia

El fenómeno del narcoterrorismo no implica la simple suma de la narcocriminalidad y el terrorismo, resulta una forma organizacional híbrida con capacidades logísticas, financieras y del uso de la violencia del crimen organizado con la lógica política y de imposición del terror propia de grupos armados violentos. Caso de la Fueras Armadas de Colombia (FARC) en Colombia, Cartel de Sinaloa (México), Hezbolá en su dimensión de financiamiento ilícito, o grupos como el Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), operan en una zona gris donde la diferencia entre actor criminal y actor político se torna borrosa.

Para la actividad de inteligencia esta hibridación representa desafíos analíticos precisos. Las categorías tradicionales, inteligencia criminal y la de seguridad nacional, son insuficientes. Se requiere un enfoque integrado que reconozca la naturaleza transnacional de estas organizaciones, su capacidad de corromper las instituciones, el uso instrumental de la violencia en el control de territorios y poblaciones, y su sofisticación para eludir su detección.

“El narcoterrorismo no es un fenómeno que pueda combatirse con más balas; sino con más información, mejor analizada, oportuna y bien utilizada. El verdadero campo de batalla está en la inteligencia”.

   II- Ciclo de Inteligencia aplicado a enfrentar el narcoterrorismo

El ciclo de inteligencia especializado diseñado específicamente para combatir el narcoterrorismo mediante diversas etapas estratégicas. El proceso comienza con la dirección de la actividad de inteligencia, estableciendo los objetivos necesarios para desarticular las finanzas y la logística de las organizaciones criminales. Posteriormente, se emplean herramientas de recolección avanzada, tales como la inteligencia de señales y el rastreo financiero, para obtener datos críticos sobre el terreno. La fase de procesamiento utiliza el análisis de redes sociales para mapear vínculos delictivos, permitiendo a los analistas predecir futuras amenazas y vulnerabilidades operativas. Finalmente, el sistema asegura la distribución segura de información sensible entre organismos de seguridad internacionales y ministerios gubernamentales. En conjunto, implica una metodología estructurada para transformar datos brutos en decisiones tácticas efectivas contra grupos armados ilegales.

Dirección – Definir el problema correcto.

 La dirección efectiva implica orientar los requerimientos informativos hacia los centros de gravedad de la organización criminal, las estructuras de mando, nodos financieros, redes de corrupción institucional y los mecanismos de control territorial.

Evitar caer en el error de aplicar la inteligencia en la persecución del mensajero en vez del arquitecto, una estrategia centrada en forma exclusiva en el tráfico de estupefacientes de fuera de la vista la dimensión política y coercitiva que diferencia el narcoterrorismo de la narcocriminalidad convencional.

Reunión – pelea por la información en entornos hostiles

Las organizaciones narcoterroristas han evolucionado desarrollando capacidades de contrainteligencia, compartimentación celular, encriptado sus comunicaciones, utilizan la corrupción de agencias de seguridad, uso de la amenaza y de la violencia extrema como método de disuasión de fuentes humanas.

La reunión de información en dichos entornos es de una gran exigencia y multidisciplinaria.

HUMINT – (Inteligencia de fuente humana)

 La inteligencia humana sigue siendo relevante en el combate del fenómeno narcoterrorista, infiltración de agentes en organizaciones que cuentan con mecanismos de verificación violentos, requiere una gran planificación, importante respaldo institucional, protocolos de exfiltración ante situaciones comprometidas.

La gestión de fuentes confidenciales (protección, motivación y evaluación de fiabilidad), conforman tareas delicadas.

SIGINT (inteligencia de señales)

Interceptación de comunicaciones digitales, análisis de metadatos y monitoreo de infraestructura de comunicaciones brindan información de gran valor en cuanto a la coordinación interna de las organizaciones y modus operandi.

Debe destacar que las mismas adoptan aplicaciones de mensajería cifrada, redes de comunicación descentralizadas, protocolos de seguridad operacional que limitan el rendimiento de las operaciones SIGINT tradicionales, exigiendo sofisticadas capacidades técnicas a utilizar. Caso de comunicaciones por medio de videojuegos en line, como el fortnite.

OSINT (fuentes abiertas de inteligencia)

Las fuentes abiertas – redes sociales, registros públicos, información comercial, análisis de movimiento de activos, permiten elaborar el entorno operativo de la organización sin que sean expuestas fuentes sensibles.

Resulta de gran valor el análisis del flujo financiero, rastrear el dinero del narcoterrorismo, como ser, lavado de activos, uso de criptomonedas, empresas pantalla, movimientos de dinero transfronterizo, este conjunto permite revelar las estructuras organizativas que la vigilancia operacional no logra.

 Estas son algunas de las fuentes de importancia, entre muchas otras, que permiten ir armando el rompecabezas del fenómeno.

III- Análisis de redes criminales- corazón del proceso analítico.

El análisis de redes sociales (SNA – Social Network Analysis) aplicado al fenómeno del narcoterrorismo es una herramienta analítica muy importante en la comprensión de su estructura, resiliencia y las vulnerabilidades de este tipo de organizaciones.

El tipo de red con la que operan estas organizaciones no resulta una jerarquía sencilla, sino que requiere un sistema adaptativo complejo, con nodos de alta conectividad (bróker de información y recursos), células compartimentadas, con redundancia funcional y capacidad de reorganización frente a bajas o detenciones.

El SNA permite identificar:

  • Nodos críticos cuya captura o eliminación generarían mayor disrupción estructural en la organización.
  • Las conexiones o puentes entre célula que permiten una coordinación sin exponer a sus líderes de forma directa.
  • A proveedores, agentes corruptos y facilitadores externos que sustentan la cadena logística.
  • Patrones de comunicación que permiten identificar jerarquías reales frente a declaradas.
  • Vulnerabilidades de la organización ante la presión de puntos específicos de su red de apoyo.

Matar al capo /líder (estrategia Kingpin) no destruye la red; entenderla sí. La actividad de inteligencia que no mapea la estructura completa lo único que logra es producir sustitutos más cautelosos y hábiles.

IV – Inteligencia financiera – atacar el centro de gravedad económico.

La narcocriminalidad genera una masa financiera de gran envergadura que resulta el combustible de las organizaciones como también su talón de Aquiles, el dinero debe moverse y este movimiento deja rastros.

La inteligencia financiera (FININT), disciplina que se especializa en aplicar herramientas de análisis de transacciones, identificación de estructuras societarias oscuras, seguimiento de criptoactivos y análisis de flujos transfronterizos para:

  • Mapear la arquitectura financiera de las organizaciones y sus arquitectos, que suelen ser más estratégicos que los jefes operativos.
  • Identificar redes de lavado de activos que cruzan diversas jurisdicciones y sectores económicos.
  • Rastrear el financiamiento de células terroristas y pago a funcionarios corruptos.
  • Diseño de sanciones y medidas de congelamiento de activos con mayor precisión.
  • Generar evidencia que pueda ser utilizada judicialmente para lograr la extinción del dominio.

La coordinación de las unidades de inteligencia es uno de los desafíos mas importantes en el combate de estos fenómenos criminales. La fragmentación institucional de la información financiera y la general es habitualmente, el principal factor en que se apoyan las organizaciones criminales más complejas.

V – Dimensión territorial – inteligencia para el control del espacio

El fenómeno del narcoterrorismo opera ejerciendo control sobre territorios, poblaciones y economías locales. Identificar y comprender dicha dimensión (corredores de tráfico, zonas de producción, enclaves de control social) resulta fundamental para diseñar respuestas estratégicas sostenidas.

La inteligencia geoespacial (GEOINT) integra imágenes satelitales, análisis de patrones de movimiento, mapeo de infraestructura y correlación con datos socioeconómicos que dan una imagen operacional del territorio controlado; permitiendo identificar rutas de abastecimiento, presencia de laboratorios de procesamiento, permite también evaluar el impacto de operaciones previas.

El ámbito territorial del narcoterrorismo también presenta una expresión social, que la inteligencia técnica no lograr apreciar: red de relaciones de poder, complicidad, miedo y cooptación de grupos que construyen con las comunidades locales.

Para ello, se precisa de inteligencia humana profunda, desarrollada con tiempo y arraigo en la comunidad, muchas veces descuidada al apoyarse mas en soluciones tecnológicas más inmediatas, pero menos penetrantes.

VI – Cooperación interagencial e internacional. – Multiplicador de fuerzas.

La transnacionalidad del narcoterrorismo produce que ningún Estado tenga la capacidad de combatirlo en forma eficaz en forma aislada. La cooperación entre agencias de cada Estado (fuerzas policías, de seguridad, aduanas, agencias de investigación financiera, de inteligencia) y entre todos estos y los de otro Estado y organismos internacionales resultan en un multiplicador de fuerzas indispensable.

Para este objetivo la cooperación informativa enfrenta obstáculos estructurales, celos, marcos legales, desconfianza ante el riesgo de penetración, diferencias en los estándares de clasificación y manejo de la información. La gestión de dichos obstáculos hace necesario de estructuras de cooperación que definan con precisión la información que se comparte, con quién, formato y que salvaguarda utilizar.

Para ello se cuenta con mecanismos como el intercambio de oficiales de enlace, plataformas seguras de intercambio de información (caso INTERPOL) acuerdos bilaterales especializados, centros de fusión de inteligencia multiagencial, todos ellos instrumentos probados, que, con liderazgos claros y protocolos rigurosos, brindan un rendimiento analítico que ninguna agencia consigue en forma individual y aislada.

VII – Anticipación estratégica – de la reacción a la prevención.

La finalidad mas relevante y ambiciosa de la inteligencia en el aspecto criminal es desplazar el paradigma de la reacción a la anticipación, en lugar de responder alas acciones y hechos ya ocurridos, el sistema de inteligencia debe buscar identificar con suficiente antelación las intenciones, capacidades y vulnerabilidades del adversario para actuar antes que ocurra la amenaza.

Para este objetivo se requiere que la inteligencia desarrolle y utilice las herramientas de la prospectiva aplicada al fenómeno del narcoterrorismo, modelos de estimación de escenarios integrando variables de capacidad organizacional, presión operativa sobre la estructura, dinámica del mercado de drogas, factores socioeconómicos del entorno, el comportamiento de los actores estatales y no estatales de importancia.

La anticipación estratégica no implica certeza, ya se sabe que la incertidumbre se reduce nunca se elimina en su totalidad, contar con el entendimiento del fenómeno, identificar la presencia de una célula antes que ejecute un atentado, son ventajas decisionales que ninguna capacidad reactiva puede compensar con posterioridad.

VIII – Conclusiones – La inteligencia como arma del Estado.

En última instancia el fenómeno del narcoterrorismo implica un problema de poder, el poder de las organizaciones que desafían el monopolio del uso legítimo de la fuerza del estado, que corrompen las instituciones, que controlan territorios y dominan poblaciones, acumulan recursos más que suficientes para sostener dicha confrontación en el tiempo. Lo que exige que el Estado ejerza su propio poder con mayor inteligencia, precisión y legitimidad.

La gestión estratégica de la información es el instrumento que permite convertir la capacidad coercitiva del Estado en fuerza efectiva y de precisión, reduciendo el daño colateral, maximizando el impacto sobre los centros de gravedad del adversario y construir legitimidad social logrando una respuesta institucional sostenida en el tiempo.

La articulación de dicha capacidad requiere la articulación de principios: integración de múltiples fuentes y disciplinas de recolección, análisis estructurado orientado a la acción, no a la acumulación; arquitecturas organizacionales que protejan la integridad del sistema frente a la corrupción, cooperación interagencial e internacional sustentada en la confianza y protocolos rigurosos, con orientación sistemática hacia la anticipación por sobre la reacción.

Todo lo expresado, que combina elementos técnicos y metodológicos no alcanza a desarrollar su potencial sin un factor determinante, la voluntad política y la integridad institucional, que resultan necesarias para que un sistema de inteligencia opere con eficacia y eficiencia. La inteligencia en el combate al fenómeno del narcoterrorismo resulta en un arma del Estado, que como toda arma su poder depende no solo de la sofisticación técnica sino de la mano que la empuña y de los valores que orientan su uso.

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