Entrevista escrita al Mg. Alejandro Cassaglia
Entrevista y edición: Mg. Gonzalo Javier Rubio Piñeiro Think tank El Analista | Julio de 2026

Presentación del entrevistado

Alejandro Gabriel Cassaglia es un especialista argentino en seguridad internacional, terrorismo, crimen organizado y cooperación policial internacional, con una carrera policial de más de tres décadas y media. Su perfil público en la Global Initiative Against Transnational Organized Crime —red internacional de expertos con sede en Ginebra, de la que es miembro— lo presenta como exjefe de Operaciones de la Unidad de Investigación Antiterrorista de la Policía Federal Argentina, donde fue condecorado en varias oportunidades; exoficial regional especializado de INTERPOL para América del Sur en las áreas de terrorismo y tráfico de drogas; y creador y jefe de la unidad antiterrorista de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires. Es, además, perito en materia de lavado de activos y financiación del terrorismo ante tribunales de España. Es miembro del grupo editor de la revista Al-Ghurabá. Integra el Comité Académico de El Analista, y es secretario nacional de la Fundación Sherman Kent.
Su trayectoria combina experiencia operativa, cooperación internacional y actividad académica. Licenciado en Relaciones Internacionales, magíster en Defensa Nacional y magíster en Inteligencia Estratégica —con especialización en Estudios Árabes e Islámicos—, además de especialista en Seguridad Ciudadana, ha ejercido la docencia de grado y posgrado en la Universidad de Buenos Aires, la Universidad Nacional de La Plata, la Universidad Tecnológica Nacional, la Universidad Católica Argentina, la Universidad John F. Kennedy, la Universidad Rey Juan Carlos y la Universidad del País Vasco, así como en institutos de formación de las fuerzas de seguridad, entre ellos el propio Instituto Superior de Seguridad Pública, como así también en la Escuela Nacional de Inteligencia, y, a nivel internacional, en la Escuela de Posgrado del Ejército del Perú y en la Escuela de Guerra de Colombia. Coordina para América Latina y el Caribe la comunidad de inteligencia y seguridad CISEG y es autor del libro Terrorismo Yihadista: una amenaza externa (2020), junto a numerosos artículos sobre radicalización, financiamiento del terrorismo y convergencia entre terrorismo y crimen organizado.
Su vocación tiene una fecha precisa: el 18 de julio de 1994 trabajó, siendo un joven oficial, entre los escombros del atentado contra la AMIA, experiencia que ha relatado públicamente y que orientó definitivamente su carrera hacia el contraterrorismo. Ese doble anclaje —operativo y académico— explica su participación en la propuesta formativa del Instituto Superior de Seguridad Pública que motiva esta entrevista. Su función exacta dentro del programa queda sujeta a confirmación del entrevistado antes de la publicación.
| Bajada sugerida para El Analista En un escenario marcado por la expansión de redes ilícitas, la diversificación de los mercados criminales y el uso intensivo de tecnologías, Alejandro Cassaglia analiza los desafíos que enfrenta el Estado y presenta una propuesta de formación orientada a fortalecer las capacidades profesionales para comprender, prevenir e investigar la criminalidad organizada transnacional. |
Criminalidad organizada transnacional: formación estratégica frente a una amenaza sin fronteras
Por Mg. Gonzalo Javier Rubio Piñeiro | El Analista
Resumen. La criminalidad organizada transnacional dejó de estar conformada exclusivamente por estructuras jerárquicas dedicadas a un único negocio ilícito. En la actualidad opera mediante redes flexibles capaces de combinar narcotráfico, lavado de activos, trata de personas, tráfico de migrantes y de armas, delitos económicos, corrupción, ciberdelito y control territorial. Estas organizaciones aprovechan diferencias normativas, debilidades fronterizas, fragmentación institucional y nuevas tecnologías. Frente a este escenario, la formación especializada se convierte en una herramienta de anticipación, coordinación y fortalecimiento estatal.
Parte I. Transformaciones de la criminalidad organizada transnacional

1. Gonzalo Javier Rubio Piñeiro: ¿Por qué la criminalidad organizada transnacional se ha convertido en uno de los principales desafíos para la seguridad contemporánea?
Alejandro Cassaglia: Porque ya no estamos frente a organizaciones que se limitan a cometer determinados delitos. Estamos frente a estructuras capaces de crear mercados ilícitos, movilizar grandes cantidades de dinero, controlar territorios, corromper funcionarios, penetrar actividades económicas legales y establecer vínculos en distintos países.
El problema no es solamente la cantidad de delitos que producen, sino su capacidad organizativa. Una estructura criminal puede sobrevivir a la detención de algunos de sus integrantes porque cuenta con mecanismos para reemplazarlos, reorganizar sus operaciones y trasladar sus actividades hacia otras jurisdicciones.
La dimensión transnacional agrega una complejidad decisiva. Las organizaciones utilizan las fronteras como una ventaja, mientras que los Estados continúan actuando, en muchos casos, dentro de compartimentos territoriales, administrativos y jurídicos. El crimen opera en red; la respuesta estatal todavía suele operar de manera fragmentada.
2. Gonzalo Javier Rubio Piñeiro: ¿Qué diferencia existe entre delincuencia común, crimen organizado y criminalidad organizada transnacional?
Alejandro Cassaglia: Conviene partir del marco que fijó la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional —la Convención de Palermo, del año 2000—, que caracteriza al grupo delictivo organizado por su estructura, su permanencia en el tiempo y su finalidad de obtener beneficios económicos o materiales. Sobre esa base pueden trazarse las distinciones.
La delincuencia común suele estar vinculada con hechos relativamente aislados, cometidos por individuos o grupos pequeños, sin una estructura permanente ni una planificación de largo plazo.
El crimen organizado supone continuidad, división de funciones, jerarquías o mecanismos de coordinación, recursos económicos, logística, protección, capacidad de intimidación y algún grado de vinculación con actores legales o institucionales.
La criminalidad organizada se vuelve transnacional cuando su planificación, ejecución, financiamiento, logística, integrantes o consecuencias involucran a más de un país. Una organización puede producir drogas en un territorio, transportarlas por otro, comercializarlas en un tercero y lavar las ganancias en un cuarto. Esa fragmentación deliberada dificulta la investigación y reduce los riesgos para sus dirigentes.
3. Gonzalo Javier Rubio Piñeiro: ¿Cómo se transformaron estas organizaciones durante los últimos años?
Alejandro Cassaglia: Las organizaciones criminales se volvieron más flexibles, descentralizadas y adaptativas. La imagen tradicional de una gran estructura piramidal, controlada por un único jefe, sigue existiendo en algunos casos, pero convive con redes más pequeñas que se asocian temporalmente para realizar determinadas operaciones.
También observamos procesos de tercerización. Una organización puede contratar a un grupo para transportar mercadería, a otro para ejercer violencia, a especialistas para lavar dinero y a operadores tecnológicos para proteger sus comunicaciones. No todos sus integrantes se conocen entre sí ni pertenecen formalmente a una misma estructura.
Esto permite reducir la exposición de los niveles superiores. Muchas veces, las personas detenidas son reemplazables, mientras que quienes administran el capital, las relaciones políticas o las operaciones financieras permanecen alejados de la ejecución directa de los delitos.
4. Gonzalo Javier Rubio Piñeiro: ¿Cuáles son actualmente las principales manifestaciones de la criminalidad organizada en América Latina?
Alejandro Cassaglia: El narcotráfico continúa siendo una de las actividades centrales, pero no es la única. Debemos considerar también la trata de personas, el tráfico de migrantes, el comercio ilegal de armas, el contrabando, la minería ilegal, los delitos ambientales, la falsificación de documentos, la extorsión, el secuestro, el robo organizado y el ciberdelito.
Otro componente central es la criminalidad económica. Ninguna organización importante puede sostenerse sin mecanismos de lavado de activos, circulación de dinero, adquisición de bienes, creación de sociedades o utilización de intermediarios.
Por eso, analizar exclusivamente el delito visible es insuficiente. Detrás de una carga de drogas, un cargamento de armas o una red de trata existe una estructura logística y financiera. La investigación debe reconstruir toda la cadena, no limitarse a detener a la persona que aparece en el último eslabón.
5. Gonzalo Javier Rubio Piñeiro: Usted ha estudiado y publicado sobre la relación entre terrorismo y crimen organizado. ¿Estamos ante una convergencia entre ambos fenómenos?
Alejandro Cassaglia: Es un tema al que dediqué trabajos específicos y que exige rigor conceptual. El terrorismo y el crimen organizado no son sinónimos. Una organización terrorista persigue, en principio, objetivos políticos y utiliza la violencia para generar temor y condicionar decisiones. Una organización criminal busca fundamentalmente beneficios económicos.
Sin embargo, pueden producirse convergencias operativas. Las organizaciones terroristas necesitan financiamiento, documentación falsa, armas, rutas clandestinas y mecanismos de lavado. Para conseguirlos pueden recurrir a redes criminales. Del mismo modo, algunos grupos criminales utilizan tácticas terroristas para intimidar a la población, disciplinar a las autoridades o proteger sus negocios.
La convergencia no implica necesariamente una alianza permanente. Puede tratarse de cooperación circunstancial, intercambio de servicios o utilización de las mismas redes logísticas y financieras. Por eso es necesario estudiar cada caso y evitar las generalizaciones.
6. Gonzalo Javier Rubio Piñeiro: ¿Qué papel cumple la tecnología en esta transformación?
Alejandro Cassaglia: La tecnología redujo costos, aceleró comunicaciones y amplió la capacidad de las organizaciones para operar a distancia. Las plataformas digitales, los sistemas de mensajería cifrada, las identidades falsas, los medios de pago digitales y las herramientas de geolocalización pueden utilizarse para coordinar operaciones, seleccionar víctimas o transferir recursos.
También existe una profesionalización tecnológica. Algunas organizaciones contratan personas especializadas en seguridad informática, fraude financiero, manipulación documental o protección de comunicaciones.
Pero la tecnología también ofrece oportunidades para el Estado. El análisis de grandes volúmenes de información, la inteligencia financiera, la cooperación digital, la trazabilidad y las herramientas de investigación criminal permiten detectar relaciones que antes permanecían ocultas. El problema no es la tecnología en sí misma, sino quién desarrolla mejores capacidades para utilizarla.
7. Gonzalo Javier Rubio Piñeiro: ¿Cuál es la situación de la Argentina frente a estas amenazas?
Alejandro Cassaglia: La Argentina no puede considerarse ajena a las dinámicas regionales. Su extensión territorial, sus fronteras, sus puertos, su infraestructura logística, su sistema financiero y su ubicación dentro de las rutas sudamericanas la convierten en un espacio de interés para diferentes organizaciones.
Esto no significa que el país se encuentre necesariamente en la misma situación que los Estados más afectados por la violencia criminal. Precisamente por eso existe una oportunidad para actuar preventivamente.
El error sería esperar a que las organizaciones consoliden estructuras territoriales, redes de corrupción y mecanismos estables de lavado. Cuando una estructura criminal alcanza determinado nivel de penetración institucional, desarticularla resulta mucho más difícil y costoso.
8. Gonzalo Javier Rubio Piñeiro: ¿Las organizaciones extranjeras llegan a un país con estructuras completas o buscan alianzas locales?
Alejandro Cassaglia: Generalmente no necesitan trasladar una organización completa. Les resulta más eficiente establecer acuerdos con actores locales que ya conocen el territorio, las rutas, los mecanismos de corrupción, las características del mercado y las debilidades de los controles.
La transnacionalización suele producirse mediante alianzas, franquicias, intermediarios o prestación de servicios. Un grupo local puede encargarse de la distribución, otro del transporte y otro de la protección. La organización transnacional aporta contactos, capital, acceso a mercados o capacidad logística.
Por eso, la identificación de una persona extranjera vinculada con una organización no debe llevarnos automáticamente a imaginar una invasión estructurada. Lo relevante es investigar sus contactos locales, sus fuentes de financiamiento y la red de colaboración que le permite operar.
Parte II. Respuestas estatales, inteligencia y cooperación internacional

9. Gonzalo Javier Rubio Piñeiro: ¿Cuáles son las principales debilidades institucionales que aprovecha el crimen organizado?
Alejandro Cassaglia: La primera es la fragmentación de la información. Diferentes organismos pueden poseer partes de un mismo problema sin contar con mecanismos adecuados para integrarlas.
La segunda es la discontinuidad de las políticas públicas. La criminalidad organizada desarrolla estrategias de largo plazo, mientras que las respuestas estatales muchas veces cambian con cada administración o dependen de decisiones coyunturales.
También deben señalarse la insuficiente investigación patrimonial, las dificultades de coordinación entre jurisdicciones, la debilidad de algunos controles fronterizos, la corrupción y la falta de especialización profesional.
No alcanza con aumentar la presencia policial. Se necesita una arquitectura institucional capaz de producir inteligencia, investigar flujos financieros, coordinar agencias y sostener políticas más allá de las urgencias inmediatas.
10. Gonzalo Javier Rubio Piñeiro: ¿Qué función debería cumplir la inteligencia criminal?
Alejandro Cassaglia: La inteligencia criminal debe transformar información dispersa en conocimiento útil para la toma de decisiones. Su función no consiste solamente en identificar personas, sino en comprender estructuras, capacidades, relaciones, mercados, vulnerabilidades y posibles escenarios.
En el nivel operativo puede contribuir a una investigación concreta. En el nivel estratégico debe permitir reconocer tendencias, anticipar desplazamientos y establecer prioridades para la política pública.
Debe desarrollarse dentro del marco legal y bajo controles institucionales. Inteligencia criminal no significa vigilancia indiscriminada. Significa producir conocimiento relevante, oportuno y verificable para prevenir y desarticular organizaciones complejas.
11. Gonzalo Javier Rubio Piñeiro: ¿Por qué es tan importante investigar el componente económico y financiero?
Alejandro Cassaglia: Porque el dinero es el elemento que mantiene unida a la organización. Las personas pueden ser reemplazadas, pero sin recursos financieros resulta difícil sostener la logística, comprar protección, adquirir armamento, pagar transportes o corromper funcionarios.
Detener a un operador puede afectar una actividad puntual. Identificar las cuentas, sociedades, propiedades, intermediarios y mecanismos de lavado puede comprometer la continuidad de toda la estructura.
La investigación patrimonial debe comenzar desde el inicio y no aparecer como un complemento tardío. Hay que seguir simultáneamente a las personas, las comunicaciones, la mercadería y el dinero.
12. Gonzalo Javier Rubio Piñeiro: ¿Qué importancia tiene la cooperación internacional?
Alejandro Cassaglia: Es indispensable. Ningún Estado puede investigar de manera aislada una organización que distribuye sus actividades entre varias jurisdicciones.
La cooperación debe incluir intercambio de información, asistencia judicial, coordinación policial, alertas migratorias, investigación financiera y operaciones conjuntas. También requiere relaciones de confianza entre los profesionales de las distintas instituciones.
Mi paso por INTERPOL me demostró que los mecanismos formales son necesarios, pero que las redes profesionales también tienen un valor fundamental. Cuando los organismos se conocen, comparten criterios y establecen canales de comunicación, la respuesta suele ser más rápida y eficaz.
13. Gonzalo Javier Rubio Piñeiro: ¿Cómo se compatibiliza una respuesta estatal firme con el respeto por el Estado de derecho?
Alejandro Cassaglia: No existe una contradicción necesaria entre eficacia y legalidad. Una investigación que viola garantías puede fracasar judicialmente, perder legitimidad o generar consecuencias institucionales negativas.
El respeto por el Estado de derecho no debilita la lucha contra el crimen organizado. Por el contrario, obliga a mejorar la calidad de la investigación, preservar la prueba, profesionalizar los procedimientos y fortalecer los controles.
Las organizaciones criminales se benefician tanto de la debilidad estatal como de los abusos estatales. Una política de seguridad sostenible debe ser firme, profesional, legalmente fundada y sometida a mecanismos de control.
Parte III. La propuesta de formación profesional continua

14. Gonzalo Javier Rubio Piñeiro: ¿Cómo nace la Especialización en Criminalidad Organizada Trasnacional y por qué era necesaria?
Alejandro Cassaglia: La propuesta se inscribe en la ampliación de la oferta académica del Instituto Superior de Seguridad Pública, que incorporó formaciones de especialización en áreas críticas como la investigación criminal, la seguridad vial, la ciberinvestigación y la criminalidad organizada transnacional. Y surge de una necesidad concreta: los profesionales que trabajan en seguridad, justicia e investigación enfrentan fenómenos cada vez más complejos, pero muchas veces han sido formados para analizar delitos de manera separada. Tanto el director del ISSP, Dr. Martín López Zavaleta, como su secretaria académica, la Mg. Alejandra Adorno, vieron esta necesidad y me convocaron para armar esta propuesta académica de primer nivel con un cuerpo docente de excelencia y es por ello que este año lanzamos la tercera cohorte.
Necesitamos una perspectiva que permita comprender a la organización como un sistema. Eso implica estudiar su estructura, liderazgo, logística, financiamiento, capacidad de corrupción, utilización de tecnología, vínculos internacionales y relación con otras organizaciones.
La especialización busca integrar experiencia profesional, conocimientos académicos y herramientas de análisis. No se trata solamente de transmitir conceptos, sino de mejorar la capacidad para interpretar situaciones concretas y formular respuestas institucionales.
15. Gonzalo Javier Rubio Piñeiro: ¿Cuál es el encuadre institucional de la propuesta?
Alejandro Cassaglia: Se trata de una propuesta de formación profesional continua desarrollada en el ámbito del Instituto Superior de Seguridad Pública, que es el órgano rector de la formación y capacitación de los actores del sistema de seguridad pública de la Ciudad de Buenos Aires. La difusión institucional informa una duración de cuatro meses, modalidad presencial en la sede de Santiago de Compostela 3801 y aprobación mediante la Resolución Ministerial N.º 576/2025 del Ministerio de Educación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La presencialidad es importante porque facilita el intercambio de experiencias, el análisis colectivo de casos y la construcción de vínculos profesionales entre personas provenientes de distintas instituciones.
No pretendemos reproducir una formación exclusivamente teórica. Buscamos crear un espacio en el que los conocimientos puedan ser discutidos a partir de experiencias reales y problemas concretos.
16. Gonzalo Javier Rubio Piñeiro: ¿A quién está dirigida?
Alejandro Cassaglia: La especialización está destinada principalmente al personal policial de la Policía de la Ciudad y de otras fuerzas de seguridad. También contempla la participación de funcionarios del sistema de justicia, especialistas e investigadores relacionados con la temática.
La diversidad de perfiles es una fortaleza. El crimen organizado no puede analizarse exclusivamente desde una perspectiva policial, judicial o académica. Requiere integrar distintos conocimientos y comprender cómo interviene cada institución.
El intercambio entre profesionales permite reconocer capacidades, limitaciones y necesidades de coordinación. Muchas veces, una parte significativa del aprendizaje surge de comprender cómo observa el mismo fenómeno una persona que trabaja desde otra función.
17. Gonzalo Javier Rubio Piñeiro: ¿Cuáles son los requisitos de ingreso?
Alejandro Cassaglia: De acuerdo con la convocatoria institucional, se requiere poseer una Tecnicatura Superior en Seguridad Pública o en Criminalística de Campo y Scopometría, o ser personal policial con un título afín al área de competencia policial.
Los requisitos responden a la necesidad de que los participantes cuenten con una base previa. La propuesta no es una introducción general a la seguridad, sino una instancia de profundización destinada a quienes ya poseen formación o experiencia vinculada con el campo.
Cada situación particular debe ser evaluada por las autoridades académicas correspondientes durante el proceso de inscripción.

18. Gonzalo Javier Rubio Piñeiro: ¿Qué capacidades se busca desarrollar en los participantes?
Alejandro Cassaglia: El primer objetivo es que puedan reconocer las diferencias entre un conjunto de delitos aislados y una estructura criminal organizada.
También buscamos desarrollar capacidades para identificar actores, relaciones, funciones, recursos, rutas, flujos financieros y posibles mecanismos de protección. El cursante debe aprender a formular hipótesis y construir mapas de una organización, evitando conclusiones apresuradas.
Otro objetivo es fortalecer la capacidad para elaborar informes, evaluar riesgos, analizar escenarios y proponer medidas institucionales. Una buena formación debe mejorar tanto la comprensión del fenómeno como la calidad de las decisiones profesionales.
19. Gonzalo Javier Rubio Piñeiro: ¿Cómo se organiza la metodología de enseñanza?
Alejandro Cassaglia: La metodología combina exposiciones conceptuales, análisis de casos, revisión de experiencias nacionales e internacionales, discusión de escenarios y producción de trabajos aplicados.
Los casos permiten observar cómo interactúan los diferentes componentes de una organización: financiamiento, logística, violencia, tecnología, corrupción y control territorial. No se presentan como historias cerradas, sino como problemas que deben ser interpretados.
También se procura que los participantes relacionen los contenidos con su propia experiencia profesional, preservando siempre la confidencialidad y los límites institucionales correspondientes.
20. Gonzalo Javier Rubio Piñeiro: ¿Qué lugar ocupa la interdisciplinariedad?
Alejandro Cassaglia: Ocupa un lugar central. La criminalidad organizada no puede comprenderse desde una única disciplina.
Necesitamos conocimientos de seguridad, derecho, criminología, relaciones internacionales, economía, inteligencia, tecnología, sociología y administración pública. Cada disciplina ilumina una parte del problema.
La interdisciplinariedad no significa acumular contenidos desconectados. Significa construir una perspectiva común que permita integrar información y producir diagnósticos más completos.
21. Gonzalo Javier Rubio Piñeiro: ¿Qué características debería reunir el cuerpo docente?
Alejandro Cassaglia: La intención institucional es conformar un equipo que combine experiencia operativa, conocimientos académicos y trayectoria en la gestión pública.
Para enseñar criminalidad organizada no alcanza con repetir definiciones. Es necesario conocer cómo funcionan las investigaciones, cuáles son las dificultades probatorias, cómo operan las redes internacionales y qué limitaciones enfrentan las agencias estatales.
También es importante incorporar miradas externas e internacionales. Las organizaciones criminales aprenden de experiencias desarrolladas en otros países; las instituciones también deben hacerlo.
22. Gonzalo Javier Rubio Piñeiro: ¿Qué finalidad tiene el trabajo o instancia final integradora?
Alejandro Cassaglia: El trabajo final permite que los participantes integren los conocimientos adquiridos y los apliquen a un problema específico.
No buscamos una repetición de los contenidos dictados durante la cursada. Esperamos que cada participante formule una pregunta, organice información, analice un fenómeno y presente conclusiones fundamentadas.
La finalidad es generar un producto académico y profesional que sintetice el proceso de formación y pueda contribuir a mejorar la comprensión institucional del problema.
23. Gonzalo Javier Rubio Piñeiro: Usted tiene una extensa trayectoria docente en universidades y en institutos de formación de las fuerzas. ¿Qué le enseñó esa experiencia sobre la capacitación de los profesionales de la seguridad?
Alejandro Cassaglia: Que existe una demanda concreta y sostenida de capacitación especializada. Quienes trabajan diariamente en estos temas necesitan espacios para ordenar su experiencia, incorporar herramientas y contrastar perspectivas con otros profesionales.
También me enseñó que el mejor aprendizaje se produce cuando los participantes dejan de limitarse a describir organizaciones conocidas y comienzan a analizar modalidades delictivas, vulnerabilidades institucionales, mecanismos financieros y posibles respuestas. Ese salto de la descripción al análisis es el objetivo central de cualquier formación seria en esta materia.
Y me confirmó el valor de la diversidad en el aula. Cuando conviven policías, funcionarios judiciales, analistas y académicos, cada uno descubre cómo observa el mismo problema una persona que interviene desde otra función. Ese intercambio no se reemplaza con ninguna bibliografía.
24. Gonzalo Javier Rubio Piñeiro: ¿Qué diferencia esta formación de otros cursos vinculados con la seguridad?
Alejandro Cassaglia: Su principal diferencia es el enfoque integral. No estudiamos únicamente narcotráfico, terrorismo, lavado de activos o delitos económicos como fenómenos independientes. Analizamos cómo pueden vincularse dentro de estructuras criminales complejas.
También existe una orientación profesional. Los contenidos deben servir para mejorar investigaciones, informes, evaluaciones de riesgo y procesos de toma de decisiones.
Finalmente, la diversidad de participantes permite construir una red profesional. Ese vínculo puede continuar después de finalizada la cursada y facilitar futuros intercambios entre instituciones.
25. Gonzalo Javier Rubio Piñeiro: ¿Qué impacto espera que tenga la especialización dentro de las instituciones?
Alejandro Cassaglia: Espero que contribuya a generar un lenguaje común y una mayor capacidad de coordinación.
Muchas dificultades institucionales no se producen por falta de compromiso, sino porque cada organismo utiliza criterios diferentes, clasifica la información de otra manera o desconoce las necesidades del resto.
Una formación compartida puede mejorar la elaboración de diagnósticos, la circulación de información y el diseño de respuestas conjuntas. El conocimiento adquiere verdadero valor cuando se transforma en capacidades institucionales.
26. Gonzalo Javier Rubio Piñeiro: ¿La especialización resulta útil solamente para quienes participan en investigaciones operativas?
Alejandro Cassaglia: No. También resulta relevante para quienes trabajan en planificación, análisis, conducción, justicia, políticas públicas, capacitación e investigación académica.
Una autoridad necesita comprender el fenómeno para asignar recursos y establecer prioridades. Un analista necesita reconocer patrones. Un investigador judicial debe conocer las estructuras financieras y logísticas. Un docente necesita transmitir conceptos actualizados.
La criminalidad organizada atraviesa distintos niveles del Estado. Por eso, la formación debe alcanzar tanto a quienes intervienen directamente como a quienes diseñan, coordinan o evalúan las políticas.
27. Gonzalo Javier Rubio Piñeiro: ¿Qué errores deberían evitar los profesionales que comienzan a estudiar este fenómeno?
Alejandro Cassaglia: El primer error es reducir todo al narcotráfico. El narcotráfico es central, pero las organizaciones diversifican actividades y utilizan múltiples fuentes de financiamiento.
El segundo es concentrarse solamente en los actores visibles. La persona que ejerce violencia o transporta una mercadería puede ser el eslabón más reemplazable.
El tercero es utilizar categorías sin suficiente evidencia. No toda banda es una organización transnacional, no todo grupo criminal es terrorista y no toda presencia extranjera implica una estructura internacional consolidada.
El análisis debe ser preciso, sustentado en información y abierto a revisar las hipótesis iniciales.
28. Gonzalo Javier Rubio Piñeiro: ¿Cuál sería su mensaje para quienes evalúan inscribirse?
Alejandro Cassaglia: La criminalidad organizada cambia permanentemente. La experiencia profesional es fundamental, pero debe complementarse con actualización, análisis y formación continua.
Esta especialización ofrece una oportunidad para estudiar el fenómeno de manera integral, intercambiar conocimientos con otros profesionales y transformar la experiencia cotidiana en una capacidad analítica más sólida.
Las instituciones no pueden comenzar a prepararse después de que las organizaciones se consolidaron. La formación es una herramienta de anticipación. Prepararse antes de la crisis siempre resulta más eficaz y menos costoso que reaccionar cuando el problema ya alcanzó una dimensión estructural.
Cierre editorial
La criminalidad organizada transnacional no constituye una amenaza estática ni homogénea. Su capacidad para articular actores locales y extranjeros, diversificar mercados ilícitos, penetrar circuitos económicos legales y aprovechar la fragmentación estatal exige respuestas multidimensionales. En ese marco, la formación continua deja de ser una actividad complementaria: se convierte en una condición para producir diagnósticos rigurosos, coordinar instituciones y anticipar escenarios.
La propuesta que presenta Alejandro Cassaglia procura contribuir a ese objetivo. Su valor reside en articular experiencia profesional, análisis estratégico, investigación criminal, inteligencia financiera y cooperación internacional, con una orientación aplicada a las necesidades reales de quienes trabajan en seguridad, justicia y producción de conocimiento.
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