LA INTELIGENCIA YA NO ES MONOPOLIO DEL ESTADO
Del paradigma westfaliano al ecosistema disperso: actores privados, soberanía analítica y la crisis de gobernanza en América Latina
Por Edgardo Glavinich – Director Ejecutivo, Fundación Sherman Kent (FUSK)
Hay una certeza que los Estados modernos sostuvieron durante dos siglos: solo ellos podían producir inteligencia estratégica. Esa certeza no entró en crisis. Colapsó. Y el siglo XXI nos encuentra intentando gobernar los escombros de ese monopolio con instituciones diseñadas para un mundo que ya no existe.
I. La Brújula que no caduca: Sherman Kent
Sherman Kent construyó, en tiempo real y bajo presión de guerra, los fundamentos del análisis de inteligencia moderno. Su Strategic Intelligence for American World Policy (1949) sigue siendo el texto canónico por el que se forman analistas en todo el mundo. Su vigencia no es nostalgia, es evidencia de que los fundamentos correctos resisten el tiempo.
Kent definió a la inteligencia estratégica como el conocimiento que una nación soberana debe poseer para garantizar su supervivencia y la promoción de sus intereses vitales. Tres elementos de esa definición resultan decisivos en el contexto actual. Primero, conocimiento verificado, no datos crudos: la diferencia entre análisis de inteligencia y desinformación organizada es exactamente el rigor metodológico. Segundo, organizado para la acción: la inteligencia que no apoya una decisión concreta es inútil. Tercero, los intereses vitales no se reducen a temas de seguridad o militares: abarcan la economía, la tecnología, los recursos estratégicos y la infraestructura digital. Lo que hoy llamamos inteligencia económica o inteligencia tecnológica está contenido en aquella visión de 1949.
“Los analistas no están pagados para perseguir el conocimiento por sí mismo, sino para el propósito práctico de apoyar la acción.” Sherman Kent, citado en Davis, 2002, p. 7
El colapso del monopolio estatal no es solo un problema técnico. Es un problema político. ¿quién decide qué intereses vitales o estratégicos merecen ser protegidos mediante la producción de inteligencia? Cuando esa decisión migra del Estado a actores privados que producen inteligencia para quien puede pagarla, estamos ante una transformación del poder con consecuencias directas sobre la democracia.
II. 4 disrupciones, 1 colapso
El sistema westfaliano asignó al Estado el monopolio de la violencia legítima y, con él, el monopolio de la inteligencia. Las grandes comunidades del siglo XX (CIA, MI6, KGB, ABIN, SIDE, etc.) eran la expresión de ese principio. Cuatro disrupciones simultáneas lo derribaron en menos de tres décadas.
Partiendo de la revolución digital que democratizó el acceso a datos y herramientas analíticas. El OSINT pasó de una disciplina o actividad marginal a representar entre el 70 y el 80% en los procesos de generación de inteligencia operacionalmente útil (Omand et al., 2012). Seguido del desarrollo de lo denominado capitalismo de vigilancia (Zuboff, 2019) que acumuló, en las plataformas tecnológicas, datos sobre ciudadanos que ninguna agencia estatal había alcanzado jamás. Continuando con la privatización masiva que transformó la comunidad de inteligencia en un ecosistema mixto. En los países centrales más del 70% del presupuesto de inteligencia se ejecuta a través de contratistas privados (Shorrock, 2008), excepto en China donde el régimen acumula todo el sistema en organismos del Estado colonizado por el Partido. Llegando a nuestros días con la irrupción de la inteligencia artificial generativa queamplificó exponencialmente las capacidades de análisis, disponibles a bajo costo para cualquier actor con recursos medios, desbordando estructuras organizativas diseñadas para otro mundo.
| La paradoja estructural Las agencias de inteligencia de la región poseen más datos que nunca, pero sufren una pérdida radical de capacidades relativas frente a un sector privado mejor equipado para analizarlos. Los ciclos informativos pasaron de semanas, el tiempo de las NIEs tradicionales, a minutos. Las estructuras tradicionales de los Estados no han sido rediseñadas para absorber esa presión. |
III. Cambridge Analytica, Wagner y Palantir: 3 anatomías
Cambridge Analytica: La ingeniería del comportamiento político
En 2013, mientras las agencias estatales debatían marcos legales, SCL Group construía un mapa psicográfico de 87 millones de ciudadanos a partir de datos de Facebook sin su consentimiento, combinando perfilado OCEAN, microsegmentación y mensajes diseñados para activar sesgos específicos. Operó en más de cien procesos electorales, incluyendo campañas en Argentina, Brasil, Colombia y México (Cadwalladr & Graham-Harrison, 2018). El escándalo de 2018 no reveló la corrupción de una empresa, reveló un mercado global de inteligencia de influencia sin regulación ni accountability público.
Grupo Wagner/GRU: La acción encubierta como servicio
Wagner representó la externalización de la acción encubierta bajo cobertura de plausible deniability. En Venezuela, su presencia tuvo objetivos precisos, proteger el régimen de Maduro, proveer asesoramiento en contrainteligencia y garantizar flujos de recursos hacia Moscú. Tras la muerte de Prigozhin en agosto de 2023, sus activos fueron absorbidos por el GRU ruso, continuando operaciones con el mismo esquema (Infobae, 2024). La lectura analítica es precisa, los regímenes que externalizan su inteligencia a actores extranjeros no compran capacidad. Transfieren soberanía.
Palantir Technologies: La corporatización del cerebro del Estado
Fundada con capital inicial de la CIA a través de In-Q-Tel, Palantir se convirtió en el proveedor de la capacidad analítica central de múltiples Estados. Los números de FY2025 definen la escala del fenómeno: ingresos totales de USD 4.480 millones (+56% interanual), contratos multianuales adjudicados en 2025 por USD 13.700 millones, y el Ejército de EE.UU. exigió a todas sus unidades consolidar operaciones de datos en la plataforma Vantage de Palantir (Fed-Spend, 2026). En América Latina, Ecuador desplegó la plataforma en 2024 para integración de datos aduaneros y antinarcóticos. El patrón es claro, el Estado paga, pero el código, la arquitectura y los datos pertenecen a infraestructura privada no controlada soberanamente (Browne & Zuboff, 2022).
| El patrón sistémico La inteligencia del siglo XXI no desapareció del Estado. Fue tercerizada, fragmentada y capturada por actores privados con sus propias lealtades e intereses. El Estado pagó por herramientas que no controla, para análisis que no puede validar, sobre datos que no puede recuperar. Eso no es eficiencia. Es vulnerabilidad estructural de soberanía. |
IV. América Latina: El Laboratorio de la Asimetría
La región enfrenta amenazas transnacionales de primera magnitud con herramientas soberanas de segunda o tercera categoría. Tres vectores ilustran esa asimetría con datos concretos.
El mercado del spyware
México fue el mayor usuario de Pegasus en el mundo. Documentos judiciales del litigio WhatsApp vs. NSO Group revelaron en abril de 2025 que 456 personas fueron espiadas solo entre abril y mayo de 2019 bajo la administración de López Obrador, confirmándose que México fue el país con más víctimas en ese período (Artículo 19, 2025). En octubre de 2025, NSO Group fue adquirida por inversores estadounidenses, reabriendo el debate sobre gobernanza del mercado de cibervigilancia sin resolverlo estructuralmente (Ciberseguridadtic, 2025).
El OSINT privado sin gobernanza
El mercado OSINT en América Latina alcanzó USD 811 millones en 2023 y se proyecta en USD 3.182 millones para 2032, con una tasa de crecimiento en forma incremental permanente. Ese mercado en expansión está siendo capturado por actores privados que operan sin certificación profesional, sin estándares éticos y sin responsabilidad frente al ciudadano cuya información es analizada.
La penetración tecnológica china
China exporta activamente su arquitectura de vigilancia como política exterior tecnológica. Huawei opera más del 50% de las redes 3G/4G de Brasil y gestiona más del 80% de las llamadas en México (Fundación Andrés Bello, 2024). El Carnet de la Patria, desarrollado por ZTE, centraliza datos biométricos, financieros e historial electoral de más de 18 millones de venezolanos en infraestructura con acceso potencial de Beijing. Sistemas de cámaras de Hikvision y Dahua están instalados en ciudades de Argentina, México, Panamá y en la frontera Uruguay-Brasil (Diálogo Américas, 2024). Un investigador del Instituto de Defensa de Taiwán lo resume con precisión: si un país decide confrontar a China, Beijing puede chantajearlo a través de esos sistemas (Lailari, en Diálogo Américas, 2024).
V. Los organismos de control: 4 fallas estructurales
Si la privatización es el diagnóstico, la insuficiencia de los mecanismos de control democrático es el mecanismo que permite que ese diagnóstico se agrave. Las mismas cuatro fallas se repiten en toda la región.
La primera se centra en la técnica: los órganos de supervisión parlamentaria carecen de analistas especializados permanentes. Supervisan tecnologías que no comprenden y contratos que no pueden auditar; la segunda es de mandato: los marcos normativos fueron diseñados para supervisar agencias estatales, no el ecosistema privado. Empresas de cibervigilancia y consultoras de riesgo operan fuera del radar legal; la tercera es de independencia: las comisiones parlamentarias operan bajo lógicas de cooptación política, funcionando como espacios de negociación ejecutivo-legislativa, y no como mecanismos de accountability; y por ultimo la falla de velocidad: ciclos legislativos de años intentando regular despliegues tecnológicos exponenciales de días. La IA generativa y la guerra cognitiva desbordan por definición esa capacidad regulatoria.
El rediseño no consiste en restaurar el monopolio estatal. Consiste en construir una gobernanza del ecosistema mixto sobre cuatro principios: a) soberanía irrenunciable sobre los datos, b) interoperabilidad supervisada con capacidades privadas bajo auditoría independiente, c) certificación del sector privado con habilitación y responsabilidad jurídica, y d) control parlamentario técnico permanente con mandato ampliado sobre el sector privado.
VI. El triángulo virtuoso: una visión democrática
La respuesta democrática al colapso del monopolio no puede replicar ni el modelo clásico ni el modelo del régimen chino de vigilancia total. Debe construirse sobre los valores que definen a las democracias liberales: separación de poderes, rendición de cuentas y protección de libertades individuales. Tres vértices interdependientes configuran esa arquitectura.
El Estado como árbitro soberano: define los intereses vitales y estratégicos que la inteligencia debe proteger, no solo la seguridad física, sino la soberanía económica, la seguridad digital y la integridad del proceso democrático, estableciendo las reglas de interoperabilidad y supervisión del ecosistema.
El sector privado como proveedor certificado y corresponsable: aporta agilidad, especialización e innovación metodológica bajo marcos de habilitación, estándares éticos y accountability auditables, mediante sistemas de verificación factual, contextualización estratégica y evaluación prospectiva con estándares de rigor.
La academia como garante epistémico: el vértice más ignorado y el más estratégico. Aporta independencia intelectual sostenida, formación de analistas con rigor ético y legitimidad para decir verdades incómodas. Sin academia, el ecosistema carece de su mecanismo de corrección más importante.
VII. Los Interrogantes Abiertos
Esta reflexión no cierra con certezas. Cierra con las preguntas de cuyas respuestas depende nuestra soberanía informacional.
- ¿Cómo regulamos el sector privado de inteligencia en democracias con instituciones frágiles, sin inhibir las capacidades que el Estado necesita?
- ¿Qué régimen multilateral puede regular el mercado global de spyware y cibervigilancia? ¿Es viable una lógica análoga al control de exportaciones de armas convencionales?
- ¿Puede América Latina construir capacidades soberanas de inteligencia estratégica sin depender estructuralmente de tecnología de EE.UU. o China?
- ¿Cuál es el umbral de externalización compatible con la soberanía estatal? ¿En qué funciones el Estado no puede delegar bajo ningún esquema?
- ¿Cómo formamos al analista de inteligencia del siglo XXI en América Latina con metodologías propias, no importadas?
Los ladrillos y la argamasa
Un ladrillo solo no es nada. Apilado con intención, con argamasa, con plano, se convierte en arquitectura. Los ladrillos del siglo XXI de la inteligencia son los datos verificados, los algoritmos auditables, los analistas formados con rigor y ética, los marcos normativos efectivos y los órganos de control con capacidad técnica. Son también los centros de investigación y los think tanks que aportan pensamiento crítico independiente.
La diferencia entre un montón de ladrillos dispersos y una arquitectura estratégica se llama gobernanza democrática: la articulación entre el Estado que arbitra soberanamente, el sector privado que aporta capacidades bajo accountability, y la academia que valida y cuestiona.
La región que no diseña su propia arquitectura de inteligencia será el espacio donde otros la diseñen. Cambridge Analytica, Wagner/GRU, Palantir y Huawei no esperan que nos pongamos de acuerdo. Operan. Y cuando la inteligencia la producen actores sin mandato democrático, el ciudadano no es el beneficiario del sistema. Es su objeto.
«La pregunta no es si podemos construir. La pregunta es si tenemos la voluntad y la inteligencia estratégica para hacerlo.»
Referencias
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Browne, S., & Zuboff, S. (2022). The seer and the seen: Surveying Palantir’s surveillance platform. Big Data & Society, 9(1). https://doi.org/10.1177/20539517221083026
Cadwalladr, C., & Graham-Harrison, E. (2018, marzo 17). Revealed: 50 million Facebook profiles harvested for Cambridge Analytica. The Guardian. https://www.theguardian.com/news/2018/mar/17/cambridge-analytica-facebook-influence-us-election
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Shorrock, T. (2008). Spies for hire: The secret world of intelligence outsourcing. Simon & Schuster.
Zuboff, S. (2019). The age of surveillance capitalism. PublicAffairs.
Este artículo es la versión escrita ampliada de la ponencia presentada en las Jornadas Estratégicas de El Analista, Jornada 2: Inteligencia y Estado, el 23 de abril de 2026. Video disponible en: https://www.youtube.com/live/Uy7Nj52C4xE?t=5641
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