Prospecta Argentina 2026: la creciente importancia de la prospectiva y su relación con la inteligencia estratégica
La continuidad de Prospecta Argentina y la participación internacional alcanzada en su edición de 2026
permiten examinar el lugar que está adquiriendo la prospectiva en distintos ámbitos de decisión. Sus
aplicaciones actuales también invitan a recuperar una relación histórica con la inteligencia estratégica, cuyas
necesidades de anticipación contribuyeron al desarrollo de métodos que hoy se utilizan en numerosos
sectores.
Los días 1 y 2 de octubre de 2026, la Universidad Nacional de Córdoba fue sede de una nueva edición de
Prospecta Argentina, un encuentro dedicado a la prospectiva y los estudios de futuros que reunió a
investigadores, especialistas y representantes de instituciones de distintos países. Según los datos
publicados por los organizadores antes de su realización, la convocatoria había registrado 390 personas
inscriptas de alrededor de veinte países, de las cuales el 56,7 % residía fuera de Argentina, una proporción
que resulta significativa para una iniciativa cuya trayectoria nacional comenzó catorce años atrás. Aunque
estas cifras corresponden a inscripciones y no necesariamente a la asistencia efectiva, permiten reconocer
su capacidad para atraer el interés de una comunidad internacional vinculada con los estudios de futuros
(Centro de Estudios Prospectivos de Cuyo, 2026).
La edición de Córdoba reunió cuatro encuentros académicos de alcance nacional, latinoamericano e
iberoamericano, con 162 resúmenes recibidos y 138 ponencias completas, además de conferencias, talleres
y espacios de cooperación. La amplitud de la convocatoria y la diversidad de las investigaciones ofrecen
elementos para examinar la importancia que está adquiriendo la prospectiva como instrumento de
anticipación, así como la contribución de las instituciones argentinas a la circulación internacional de
conocimientos y metodologías orientadas a comprender posibles transformaciones futuras.
Una trayectoria argentina con proyección internacional
Aquella articulación permitió que la iniciativa argentina se desarrollara desde sus comienzos dentro de una
comunidad regional de investigadores e instituciones, aunque las sucesivas ediciones contribuyeron a
consolidar una trayectoria nacional propia. La participación internacional registrada en Córdoba representa
una nueva expresión de esos vínculos, sostenidos mediante encuentros académicos que ofrecen
oportunidades para compartir experiencias, presentar investigaciones y establecer relaciones de
cooperación.
La continuidad de Prospecta también permite observar que el interés por los estudios de futuros no
responde exclusivamente a preocupaciones recientes. Las transformaciones tecnológicas, económicas y
sociales han modificado las preguntas de investigación, pero la necesidad de comprender cómo podrían
evolucionar determinadas situaciones permanece asociada con problemas de planificación y decisión que
atraviesan distintos sectores.
Los problemas que hoy ocupan a la prospectiva
La agenda de Prospecta Argentina 2026 comprendió investigaciones vinculadas con la gobernanza
anticipatoria, la inteligencia artificial, el desarrollo territorial, los sistemas agroalimentarios, la
bioeconomía, las transiciones energéticas, la educación, el empleo y las metodologías prospectivas. Estas
áreas reunieron problemas diferentes, aunque relacionados por la necesidad de examinar transformaciones
cuyos efectos podrían modificar las condiciones de actuación de gobiernos, empresas, organizaciones y
comunidades (Universidad Nacional de Córdoba, 2026).
La gobernanza anticipatoria adquirió relevancia en los trabajos sobre planificación pública, desarrollo
territorial y capacidades institucionales, particularmente por el interés en incorporar los estudios de futuros
a los procesos habituales de decisión. Su aplicación busca que los escenarios elaborados no queden
limitados a ejercicios académicos, sino que contribuyan a reconocer cambios, evaluar alternativas y
preparar respuestas frente a situaciones que todavía no se han manifestado plenamente.
La inteligencia artificial también ocupó un lugar destacado, tanto por sus posibles efectos sobre el trabajo,
la educación y la producción como por las nuevas posibilidades que ofrece para el análisis. Las mismas
tecnologías que modifican los escenarios futuros pueden contribuir a estudiarlos mediante herramientas de
procesamiento de información, identificación de relaciones y simulación, aunque sus resultados continúan
requiriendo evaluación crítica y criterios que permitan reconocer errores, limitaciones y supuestos
insuficientemente fundamentados.
Las investigaciones relacionadas con energía, recursos naturales, seguridad alimentaria y desarrollo
regional incorporaron otras preocupaciones, especialmente aquellas en las que intervienen factores
económicos, tecnológicos, ambientales y políticos capaces de modificar las posibilidades de desarrollo de
un territorio. En estos casos, la prospectiva permite examinar cómo podrían combinarse diferentes
transformaciones y cuáles serían sus posibles consecuencias, considerando que las condiciones futuras no
dependerán necesariamente de la continuidad de las tendencias observadas.
Esta dificultad se vuelve particularmente importante cuando intervienen actores capaces de tomar
decisiones y modificar deliberadamente sus comportamientos. Una empresa puede cambiar su estrategia
frente a una innovación tecnológica, un gobierno puede alterar su política económica ante una crisis
internacional y un Estado puede modificar sus capacidades o alianzas en respuesta a las decisiones de otro.
La evolución de esas situaciones depende, por lo tanto, de tendencias que pueden estudiarse y de
decisiones que todavía no han sido adoptadas.
La necesidad de comprender esos comportamientos introduce una dimensión que resulta familiar para la
inteligencia estratégica, cuya función de apoyo a la decisión ha requerido históricamente anticipar las
posibles acciones de otros actores, evaluar sus capacidades y examinar las consecuencias de diferentes
cursos de acción.
La inteligencia estratégica y la gestación de la prospectiva aplicada
Cuando un Estado debe decidir qué capacidades desarrollar, qué recursos asignar o cómo prepararse frente
a determinadas situaciones, necesita disponer de conocimientos sobre las condiciones presentes y sobre los
cambios que podrían producirse posteriormente. La inteligencia contribuye a satisfacer esos
requerimientos mediante el análisis de información y la elaboración de apreciaciones destinadas a orientar
decisiones, especialmente cuando existen incertidumbres sobre las capacidades, intenciones y posibles
comportamientos de otros actores.
La dimensión anticipatoria de esta función adquirió especial importancia en los problemas relacionados
con la defensa, donde las decisiones pueden comprometer grandes recursos, requerir años de preparación y
producir consecuencias extraordinarias. Las Fuerzas Armadas participaron históricamente de esas
necesidades como instrumentos del Estado, aunque los interrogantes estratégicos excedían el ámbito
estrictamente militar, porque también involucraban decisiones políticas, económicas, diplomáticas,
industriales y tecnológicas.
Durante la Segunda Guerra Mundial y la posterior Guerra Fría, la necesidad de comprender a otros Estados
exigía estudiar múltiples aspectos de su organización y funcionamiento. Conocer sus medios militares
resultaba insuficiente si no se consideraban también la capacidad industrial, los recursos energéticos, el
desarrollo científico, la economía, la infraestructura y las condiciones políticas y sociales que podían
sostener o limitar su poder militar.
La inteligencia debía integrar esos conocimientos para comprender qué podía hacer un adversario, qué
capacidades podría desarrollar y durante cuánto tiempo tendría posibilidades de sostener determinadas
acciones, incorporando además la incertidumbre sobre sus intenciones y decisiones futuras. La
confrontación entre Estados introducía una dificultad adicional, porque los actores involucrados podían
observarse mutuamente, modificar sus planes, desarrollar nuevas capacidades y reaccionar ante las
decisiones del otro.
La documentación histórica estadounidense permite reconocer cómo estas necesidades formaron parte de
la producción de inteligencia durante la Guerra Fría. Las estimaciones nacionales sobre las capacidades
estratégicas soviéticas, elaboradas entre 1950 y 1983 y recopiladas posteriormente por la Agencia Central
de Inteligencia (CIA), contribuyeron a las discusiones gubernamentales sobre control de armamentos,
asignación de recursos, desarrollo de fuerzas y planificación ante posibles conflictos. Su elaboración
combinaba el conocimiento disponible sobre las capacidades soviéticas con apreciaciones sobre sus
posibles desarrollos futuros (Steury, 1996).
La complejidad de estos problemas favoreció la sistematización de procedimientos destinados a integrar
conocimientos especializados, reconocer incertidumbres y examinar diferentes posibilidades de evolución.
Las necesidades de inteligencia del Estado, especialmente aquellas vinculadas con la defensa y la competencia estratégica, proporcionaron así algunos de los problemas más exigentes para el desarrollo de métodos modernos de anticipación.
En esta relación puede identificarse una filiación fundamental de la prospectiva estratégica aplicada. La
necesidad de producir conocimiento sobre situaciones futuras, particularmente cuando dependían de las
decisiones de actores capaces de modificar su comportamiento, contribuyó a impulsar metodologías
destinadas a explorar alternativas y examinar consecuencias antes de que las decisiones debieran
adoptarse.
Una vertiente fundamental de la prospectiva aplicada moderna fue engendrada por esas necesidades
de anticipación de la inteligencia estratégica del Estado, que requería procedimientos cada vez más
sistemáticos para responder interrogantes sobre capacidades, comportamientos y acontecimientos futuros.
La afirmación permite reconocer una relación histórica y metodológica sin atribuir a los organismos de
inteligencia la creación exclusiva de todos los enfoques prospectivos. La planificación pública, las ciencias
sociales y otras tradiciones intelectuales también contribuyeron al desarrollo de estos estudios, aunque las
necesidades militares y geopolíticas desempeñaron un papel particularmente importante en la formación de
determinados métodos modernos de anticipación (Theys, s. f.).
De las necesidades estratégicas a nuevas aplicaciones
Entre las instituciones que contribuyeron al desarrollo de esos métodos se encuentra RAND Corporation,
surgida en 1946 como un proyecto de investigación vinculado con las Fuerzas Aéreas estadounidenses.
Durante la década de 1950 desarrolló el método Delphi para estimar los posibles efectos de la evolución
tecnológica sobre la guerra, mediante procedimientos de consulta estructurada a especialistas que
posteriormente encontraron aplicaciones en salud, educación, administración y estudios ambientales
(RAND Corporation, s. f.).
Este recorrido permite observar cómo una herramienta desarrollada para responder a un problema
estratégico encontró utilidad en situaciones que inicialmente parecían alejadas de su propósito. Las
industrias también debían anticipar cambios tecnológicos, los gobiernos necesitaban planificar frente a
transformaciones económicas y sociales, mientras que las organizaciones enfrentaban decisiones cuyos
resultados dependían de condiciones que todavía no podían conocerse plenamente.
La prospectiva moderna incorporó asimismo contribuciones de otras tradiciones, entre ellas la francesa,
donde Gaston Berger desarrolló durante la década de 1950 una concepción vinculada con la filosofía de la
acción y la exploración de futuros alternativos. Los aportes de estas corrientes ampliaron las posibilidades
de aplicación de la prospectiva, incorporando nuevas preguntas y procedimientos relacionados con las
transformaciones sociales, las políticas públicas y las decisiones colectivas (Theys, s. f.).
La evolución metodológica tampoco siguió una trayectoria exclusivamente militar hacia lo civil. Los
avances de la investigación académica, el desarrollo tecnológico y las experiencias productivas
comenzaron a aportar nuevas herramientas que también podían enriquecer las capacidades de anticipación
del Estado, estableciendo un intercambio que continúa hasta el presente.
Un ejemplo contemporáneo se encuentra en Global Trends 2040: A More Contested World, publicado en
2021 por el Consejo Nacional de Inteligencia de Estados Unidos. El documento examina tendencias
demográficas, económicas, ambientales y tecnológicas, incorpora las posibles respuestas de sociedades, Estados y otros actores, y desarrolla cinco escenarios alternativos para 2040 con el propósito de contribuir
a la comprensión de transformaciones estratégicas futuras (National Intelligence Council, 2021).
La utilización de escenarios dentro de un organismo de inteligencia permite reconocer la continuidad de
aquella necesidad histórica de anticipación, aunque los métodos hayan evolucionado y recibido aportes de
numerosos campos de conocimiento. La prospectiva puede comprenderse, en este sentido, como una
metodología especialmente relevante de la dimensión anticipatoria de la inteligencia estratégica, sin que
sus aplicaciones académicas, empresariales o gubernamentales deban considerarse automáticamente
actividades institucionales de inteligencia.
Una importancia creciente y su resonancia desde Argentina
La ampliación de las aplicaciones prospectivas también se manifiesta en el interés por incorporar estas
capacidades de manera permanente a las instituciones. En 2025, la Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económicos (OCDE) publicó un estudio sobre experiencias de Italia, Lituania y Malta
destinadas a fortalecer la prospectiva estratégica en sus gobiernos, examinando las condiciones necesarias
para que los enfoques anticipatorios formen parte de la planificación y de los procesos habituales de
decisión (OCDE, 2025).
Esta preocupación también estuvo presente en Prospecta Argentina 2026, donde se constituyó el Nodo
Córdoba de Estudios de Futuros y Prospectiva, una iniciativa que reúne instituciones públicas, académicas,
científicas y productivas con el propósito de desarrollar investigaciones, promover actividades de
formación y construir agendas estratégicas de largo plazo. Durante el encuentro se aprobó además la
Declaración de Córdoba 2026, que propone incorporar la prospectiva como una capacidad permanente de
las instituciones, vinculada con la planificación territorial y las decisiones públicas (Consejo para la
Planificación Estratégica de Córdoba, 2026).
La continuidad de Prospecta Argentina y el interés internacional registrado en Córdoba permiten observar
cómo una iniciativa académica sostenida desde el país ha encontrado recepción entre investigadores de
otras naciones, que utilizan estos encuentros para presentar sus trabajos, intercambiar experiencias y
establecer vínculos alrededor de preocupaciones compartidas.
La idea de resonancia resulta útil para comprender este fenómeno, porque permite considerar la forma en
que determinadas iniciativas encuentran receptividad fuera del ámbito donde se desarrollan y comienzan a
participar de redes más amplias de circulación del conocimiento. En Prospecta Argentina, esa dimensión se
expresa en la continuidad de sus vínculos latinoamericanos, la articulación con encuentros iberoamericanos y la participación de especialistas procedentes de diferentes países, aunque la influencia posterior de esas relaciones deberá examinarse a partir de las investigaciones, proyectos y capacidades institucionales que logren desarrollar.
La trayectoria iniciada en Mendoza en 2012, dentro de una tradición regional más antigua, ha permitido
sostener un espacio que en 2026 alcanzó una convocatoria internacional particularmente significativa. Su
importancia también puede observarse en la diversidad de problemas que reúne y en las iniciativas
destinadas a fortalecer capacidades de anticipación, reflejando preocupaciones que atraviesan
organizaciones, sectores productivos y gobiernos de distintos territorios.
La relación histórica con la inteligencia estratégica contribuye a comprender una parte de esta evolución.
Las necesidades de anticipar capacidades, decisiones y comportamientos de otros actores impulsaron procedimientos que posteriormente encontraron aplicaciones en numerosos sectores, mientras que los
conocimientos y herramientas desarrollados en esos mismos ámbitos continúan ampliando las
posibilidades metodológicas de la propia inteligencia.
La importancia creciente de la prospectiva encuentra fundamento en esa utilidad para estudiar situaciones
futuras y contribuir a decisiones presentes, especialmente cuando intervienen factores cambiantes y actores
capaces de modificar sus comportamientos. La experiencia de Prospecta Argentina 2026 permite observar
cómo esa necesidad continúa generando investigaciones, métodos y espacios de cooperación, y cómo una
iniciativa sostenida desde Argentina participa de una comunidad internacional interesada en desarrollar y
aplicar capacidades de anticipación.
Referencias
Centro de Estudios Prospectivos de Cuyo. (2026, 26 de septiembre). Falta poco para Prospecta Argentina 2026.
Consejo para la Planificación Estratégica de Córdoba. (2026, 6 de octubre). Córdoba constituyó el Nodo de Estudios de
Futuros y Prospectiva en el marco de Prospecta.
National Intelligence Council. (2021). Global trends 2040: A more contested world. Office of the Director of National
Intelligence.
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. (2025). Building anticipatory capacity with strategic
foresight in government: Lessons from Lithuania, Italy, and Malta. OECD Publishing.
RAND Corporation. (s. f.). Delphi method.
Steury, D. P. (Ed.). (1996). Intentions and capabilities: Estimates on Soviet strategic forces, 1950–1983. Center for the
Study of Intelligence.
Theys, J. (s. f.). Une brève histoire de la prospective. Société Française de Prospective.
Universidad Nacional de Córdoba. (2026). Prospecta Argentina 2026: la UNC reunió en Córdoba a referentes para
pensar, anticipar y construir futuros.
Universidad Nacional de Cuyo. (2022). Debatirán sobre el futuro de los desafíos sostenibles
