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Después de Maduro: continuidad, junta o fragmentación

Escenarios a 30 días decisivos en Venezuela
Autor: Mag GONZALO JAVIER RUBIO PIÑEIRO – UNLa

Resumen ejecutivo – Fecha de entrega: 04 de enero de 2026 –
En las últimas 48 horas, Venezuela ingresó en una fase crítica caracterizada por violencia localizada en áreas civiles, una salida jurídico-institucional interna impulsada por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y el respaldo explícito de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) a la continuidad del poder. Estos elementos reducen el margen de incertidumbre inmediata y concentran el análisis en una variable central: la cohesión del aparato coercitivo.
En un horizonte de 30 días, los escenarios con mayor probabilidad son la continuidad reconfigurada o un cogobierno cívico-militar de emergencia. Las alternativas de fragmentación violenta, transición negociada o tutela externa sostenida existen, pero requieren condiciones más restrictivas. La salida multilateral vía ONU, aunque relevante en términos políticos y normativos, enfrenta limitaciones estructurales para una ejecución coercitiva efectiva.


Situación en Venezuela: lectura actualizada al 4 de enero de 2026
En las últimas 24–36 horas se consolidaron tres hechos operativos centrales, de acuerdo con reportes públicos y comunicados oficiales disponibles. En primer lugar, se registraron daños y víctimas en áreas civiles cercanas a Caracas —en particular en La Guaira y Catia La Mar—, y el propio Estado venezolano reconoció fallecidos, aunque sin informar una cifra oficial consolidada. En segundo lugar, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) ordenó que Delcy Rodríguez asuma como presidenta interina, con el objetivo de cerrar el vacío de poder mediante una salida jurídico-institucional interna. En tercer lugar, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) emitió señales explícitas de respaldo a esa continuidad, desplazando el centro de gravedad del sistema hacia la cohesión del aparato coercitivo.
En paralelo, la crisis escaló al plano multilateral: se convocó una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas, impulsada —según distintos reportes— por Rusia, China y Colombia. No obstante, la capacidad de una salida efectiva vía ONU continúa severamente limitada por la dinámica política entre los miembros permanentes del Consejo de Seguridad (P5), en particular Estados Unidos, Rusia y China, lo que reduce el margen para una respuesta coercitiva multilateral y refuerza la lógica del hecho consumado.


Nota metodológica
El horizonte de 30 días corresponde a una fase de estabilización inicial. En ese lapso no se define aún un nuevo orden político de largo plazo, pero sí quién ejerce el poder efectivo y si el país deriva hacia una continuidad autoritaria, una transición política incipiente o un proceso de fragmentación del control estatal.


Definiciones operativas clave
• Aparato coercitivo: conjunto de capacidades estatales de control y represión (FANB, servicios de inteligencia, fuerzas policiales, control territorial y logístico).
• Archipiélago de coerción: situación en la que el Estado pierde el monopolio de la fuerza de manera desigual, dando lugar a zonas bajo controles armados distintos y autoridad fragmentada.


Escenarios a 30 días (con probabilidades operativas e indicadores)
Bandas de probabilidad (estimaciones operativas): Alta (55–70%) – Media-alta (25–40%) – Media (15–25%) – Baja-media (10–20%) – Baja (5–10%)


1) Continuidad con Delcy y mando militar intacto (probabilidad alta: 55–70%)
El régimen absorbe el shock y lo transforma en una continuidad reconfigurada: Delcy Rodríguez actúa como fachada institucional, mientras que la FANB y los servicios de inteligencia (incluido el SEBIN) sostienen el control territorial y la capacidad represiva. Se consolida un relato de “agresión externa” y se prioriza el monopolio de la coerción, con énfasis en el control de Caracas, los puertos, las telecomunicaciones y las principales arterias logísticas. En este plazo, el objetivo no es restablecer la normalidad, sino asegurar gobernabilidad mínima y disciplinamiento interno.
Indicadores (7–15 días): cadena de mando públicamente cohesionada; despliegue militar estable en Caracas; detenciones selectivas; control estricto del flujo informativo; continuidad de servicios básicos, aunque en condiciones degradadas.


2) Junta o cogobierno cívico-militar de emergencia (probabilidad media-alta: 25–40%)
Se activa cuando la continuidad estrictamente civil resulta insuficiente para estabilizar la situación (protestas sostenidas, deterioro económico acelerado o disputas internas). La respuesta típica es formalizar un directorio de crisis —defensa, seguridad y economía— con predominio militar. No supone apertura democrática: busca orden, control de infraestructura crítica y margen de negociación externa. Puede consolidarse rápidamente si el mando percibe la necesidad de blindarse ante nuevos shocks o frente a un riesgo de colapso administrativo.
Indicadores: anuncios de “consejo de defensa” o gabinete de guerra; mayor presencia militar en gestión civil; purgas o rotaciones en mandos; retórica de unidad nacional sin concesiones políticas sustantivas.


3) Fragmentación y violencia localizada (probabilidad media: 15–25%)
Surge ante una fractura interna efectiva: unidades que dejan de obedecer, facciones que compiten por rentas y territorios, o escalada sostenida de violencia urbana. En este plazo es improbable una “guerra civil” clásica, pero sí un archipiélago de coerción, con pérdida del monopolio estatal de la fuerza, saqueos, enfrentamientos entre cuerpos armados y aceleración de la migración.
Indicadores: mensajes contradictorios entre mandos; choques armados estatales/paraestatales; cortes prolongados de servicios; pérdida de control en puertos, rutas o nodos logísticos; aparición de autoridades locales de facto.


4) Transición negociada con hoja electoral (probabilidad baja: 5–10%)
Solo viable si convergen condiciones poco frecuentes: fractura significativa del bloque coercitivo, garantías creíbles (seguridad personal y arreglo institucional mínimo) y mediación internacional aceptada. El Consejo de Seguridad puede amplificar presión política, pero no garantiza ejecución por vetos/bloqueos. En este plazo, lo realista es un preacuerdo o canales formales de negociación, no una transición plena.
Indicadores: divisiones públicas en la FANB; liberación de presos políticos; señales verificables sobre autoridad electoral y observación; reducción sostenida de la represión.


5) Tutela externa sostenida (probabilidad baja-media: 10–20%)
Gana plausibilidad por declaraciones públicas de EE. UU. sobre “dirigir” temporalmente la transición. En 30 días, su forma más probable es presión sostenida + operaciones puntuales + acuerdos selectivos con actores internos, más que una ocupación total. Su viabilidad depende de continuidad operativa, cooperación interna y costo político regional e internacional.
Indicadores: nuevas operaciones o presencia persistente; acuerdos explícitos con figuras internas; administración directa o indirecta de nodos críticos; incremento de resistencia irregular.


Diagnóstico a 30 días: el centro de gravedad
La evidencia disponible —decisión del TSJ y respaldo explícito de la FANB— orienta al sistema hacia los Escenarios 1 o 2. La pregunta central ya no es si la salida de Maduro implica la caída del régimen, sino si la FANB preserva su cohesión y si el mando logra sostener el control urbano y logístico frente al shock político-operativo.


Bibliografía
• Reuters (2026). UN Security Council to meet on Venezuela; concerns over precedent.
• Reuters (2026). Venezuela reports civilian damage; no consolidated death toll.
• Al Jazeera (2026). World reactions to U.S. actions in Venezuela.
• AP / BBC (2026). Cobertura sobre TSJ, Delcy Rodríguez y reacciones regionales.
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