CiberseguridadInstitucional

El Analista participó en el 1.° Congreso Federal de Gobierno Digital con la ponencia “La era del engaño digital: ciberdelito, suplantación y manipulación digital”

El pasado 7, 8  y 9 de octubre en instalaciones del Salón Juan Domingo Perón de la UTN se llevò adelante el 1.° Congreso Federal de Gobierno Digital en el cual la Sociedad Civil El Analista participó con la ponencia “La era del engaño digital: ciberdelito, suplantación y manipulación digital.”

El panel contó con tres referentes de primer nivel: Juan Carlos Espíndola, jefe de la Unidad de Prevención contra el Delito Ciberasistido del C55 y especialista en inteligencia criminal y director del Instituto de Inteligencia de El Analista Internacional; Pedro Janices, experto en ciberseguridad, infraestructura estratégica y legislación; y Rafael García Borda, especialista en cooperación internacional, crimen organizado transnacional y protección de niños y adolescentes en entornos digitales. La moderación estuvo a cargo de Javier Romero (“El Profe”), periodista, analista político y docente en nuevas tecnologías de la información. 

El encuentro académico no solo reunió a especialistas en inteligencia criminal, ciberseguridad y cooperación internacional; también abrió una ventana a la dimensión más humana del cibercrimen. Porque detrás de cada pantalla vulnerable, de cada transacción interceptada o de cada imagen manipulada con inteligencia artificial, no se esconde únicamente un código malicioso: hay familias fragmentadas, víctimas indefensas y un sistema judicial que busca responder a la velocidad del entorno digital. Esta perspectiva, planteada por los expositores, invita a comprender que la tecnología y la seguridad son también asuntos de vida cotidiana y de derechos humanos. 

En ese marco, el debate puso en el centro de la escena la angustia social que generan modalidades emergentes como los deepfakes aplicados a falsas inversiones o el uso indebido de la inteligencia artificial para vulnerar la intimidad de menores en ámbitos escolares. A ello se suman la falta de herramientas normativas ágiles, la dispersión jurisdiccional del sistema federal y la conversión inmediata de activos robados en criptomonedas, factores que imponen un desafío sin precedentes para fiscales e investigadores.  Al cierre del evento, los especialistas coincidieron en que el ritmo acelerado de las nuevas tecnologías ha superado la capacidad de respuesta de las leyes y de los mecanismos tradicionales de prevención. Por ello, subrayaron la necesidad de superar la teoría y avanzar hacia políticas públicas transversales que protejan a los ciudadanos digitales en su vida cotidiana.

Proteger personas en la era digital: la urgencia de frenar el cibercrimen

Juan Carlos Espíndola, jefe de la Unidad de Prevención contra el Delito Ciberasistido del C55, especialista en inteligencia criminal y director del Instituto de Inteligencia de El Analista Internacional, advirtió que en la era digital, donde la vida transcurre entre pantallas y dispositivos, el cibercrimen avanza sin fronteras y amenaza a los más vulnerables: niños, adultos mayores y familias enteras.

“En primera instancia lo más relevante para el ciudadano común es la educación digital. Tienen que educar tanto a sus hijos como a sus mayores, ¿por qué? Porque son los focos de ataque de los ciberdelincuentes.” Remarcó al referirse sobre la expansión del delito informático que  pone en riesgo a millones de personas en todo el mundo.

Familias en la mira, niños y adultos mayores son los principales objetivos de los ciberdelincuentes que emplean distintos modos de operación como el Sharenting que es la publicación de fotos de menores en redes sociales y puede derivar en usos ilícitos mediante deepfakes (Contenidos multimedia manipulados o creados),

Asimismo, en los adultos mayores las llamadas extorsivas apelan al miedo y la urgencia. En esta etapa, la clave es acompañarlos y enseñarles a desconfiar de mensajes sospechosos. 

El siguiente paso ante uno de estos casos debería ser denunciar ante las autoridades competentes. Sin embargo, la mayoría de las víctimas de estafas digitales no lo hace, generando una denominada cifra negra que oculta la magnitud real del problema. 

«Hoy por hoy hay delitos como las estafas que no se denuncian porque el ciudadano piensa que está perdido; entonces van conformando esas cifras negras, y esto afecta a las estadísticas», señaló Espíndola. 

La lucha contra el cibercrimen exige más que firewalls y algoritmos: demanda cuidado mutuo, diálogo en la educación, empatía en las familias y un compromiso colectivo para no dejar a nadie desprotegido frente a la pantalla. Porque el cibercrimen no reconoce fronteras. 

Galería de Imágenes

211430.jpg
211427.jpg
211433.jpg
211423.jpg
211421.jpg
Juan Carlos Espíndola

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.