FLYDUBAI / ENEMY MAKING
La Fábrica del Miedo: Falsas Alarmas, Algoritmos y la Construcción Discursiva del Enemigo en la Geopolítica
Por: Víctor Roppel: Técnico Superior en Investigaciones Judiciales especialista en Análisis delictual; Diplomado en Análisis Estratégico Internacional –UNDEF-.
El reciente pánico global desatado por un vuelo comercial internacional —cuyo descenso abrupto activó de inmediato comisiones de crisis estatales y despliegues de cazas militares bajo la presunción de un ataque terrorista, para luego confirmarse como un altercado físico de violencia interna— no es un hecho aislado. Se trata de una manifestación sintomática de un engranaje mucho más profundo: la instrumentalización del miedo institucionalizado. [1, 2]
De acuerdo con reportes de la agencia Reuters (2026), «dos funcionarios israelíes dijeron que se creía que el copiloto había apuñalado al capitán antes de que la tripulación de cabina entrara a la cabina y tomara el control del avión», lo que inicialmente provocó que las autoridades trataran el hecho bajo marcos antiterroristas. A lo largo de la historia moderna, las estructuras de poder y las potencias globales han recurrido a la escenificación o magnificación de amenazas externas. Este fenómeno persigue dos objetivos fundamentales: justificar los multimillonarios presupuestos de la industria de defensa y capitalizar la ansiedad colectiva con fines puramente electorales. Lejos de ser meras «confusiones», la ciencia política, la sociología crítica y los estudios de la comunicación digital demuestran que el «enemigo» es, antes que un peligro físico objetivo, una compleja arquitectura discursiva acelerada por tecnologías de recomendación automatizada y sincronizada con las agendas diplomáticas de alto nivel. [3]
La Teoría Crítica: ¿Cómo y por qué se fabrica un enemigo?
El concepto del enemigo en la política contemporánea trasciende la existencia de un rival real. Desde la perspectiva del análisis crítico del discurso, el enemigo se performa, es decir, se crea a través de enunciados lingüísticos estratégicos que instauran dinámicas de exclusión y polarización afectiva (Gaufman, 2017).

Uno de los principales teóricos en este ámbito, Edelman (1988), postula que las amenazas y los enemigos son construcciones retóricas indispensables para mantener la solidaridad comunitaria y dar legitimidad a los presupuestos institucionales. Al personificar problemas estructurales o abstractos en un blanco concreto (un Estado extranjero, el inmigrante, el terrorista difuso), las élites políticas canalizan la frustración ciudadana y se presentan como los únicos proveedores de seguridad.
Esta dicotomía se fundamenta en lo que teóricos de la comunicación como Carpentier (2011) denominan la oposición binaria del Self (Nosotros) versus el Other (El Otro). En los discursos prebélicos o de alerta máxima, las identidades se polarizan de forma radical:
- El Nosotros representa lo civilizado, lo pacífico, lo racional y lo justo.
- El Otro es configurado sistemáticamente como lo barbárico, lo irracional, lo caótico y lo intrínsecamente malvado.
Cuando esta narrativa se consolida, se activa la deshumanización. Steuter y Wills (2009) analizan cómo el discurso mediático degrada al enemigo mediante metáforas zoológicas o médicas (describiéndolo como un «cáncer», una «peste» o una «infección»). Al despojar a la supuesta amenaza de su carácter humano, cualquier respuesta militar exagerada, restricción de libertades civiles o incremento del gasto armamentístico deja de ser percibida como un abuso de poder; pasa a ser una medida profiláctica de supervivencia indispensable.
Lecciones de la Historia: Falsas Alarmas con Dividendos Políticos
La activación de alertas bélicas ante incidentes no verificados encuentra en la historia del siglo XX y XXI precedentes sumamente aleccionadores, donde la mentira o la magnificación deliberada sirvieron como parteras de intervenciones a gran escala y reconfiguraciones de presupuestos nacionales:
- El Incidente del Golfo de Tonkín (1964): El gobierno de los Estados Unidos reportó un presunto segundo ataque no provocado de torpederas norvietnamitas contra el destructor USS Maddox. Años más tarde, documentos desclasificados comprobaron que dicho ataque nunca existió. No obstante, la narrativa del «enemigo agresor» ya había servido para que el Congreso estadounidense aprobara de forma casi unánime la resolución que dio inicio formal a la masiva intervención militar en la Guerra de Vietnam.
- Las Armas de Destrucción Masiva en Irak (2003): El ejemplo paradigmático de la posmodernidad. La administración de George W. Bush construyó un andamiaje discursivo hiperbólico que catalogaba al régimen de Saddam Hussein como una amenaza inminente para Occidente debido a su presunto arsenal químico y biológico. A pesar de la falta de evidencia de los inspectores de la ONU, la maquinaria de desinformación institucionalizada prevaleció. La invasión subsiguiente no halló rastro de tales armas, pero el objetivo real —la reactivación de contratas del complejo militar-industrial y el reposicionamiento geopolítico en Oriente Medio— se consumó con éxito.
- El Plan Cóndor y la Mentira Armada (1977): En el contexto latinoamericano de las dictaduras cívico-militares, el aparato estatal —en complicidad con corporaciones mediáticas hegemónicas— montó de manera sistemática elaboradas falsas alarmas y montajes de prensa. Se escenificaron falsos combates para presentar a civiles asesinados como «terroristas peligrosos». Esta construcción del enemigo subversivo justificaba la vigencia del terrorismo de Estado y la supresión indefinida de las garantías democráticas.
Aceleración Algorítmica: La Viralización del Pánico Geopolítico
En el ecosistema informativo contemporáneo, la arquitectura tradicional de construcción del enemigo ha sido potenciada por la infraestructura tecnológica de las redes sociales. Las plataformas digitales ya no operan como meros canales de transmisión pasiva, sino como agentes activos que moldean la percepción de las crisis internacionales mediante procesos de amplificación algorítmica.
Los sistemas de recomendación y curación de contenidos basados en inteligencia artificial están programados bajo las dinámicas de la denominada economía de la atención. Dado que el objetivo principal de estos algoritmos es maximizar las métricas de retención y el tiempo de permanencia del usuario, el sistema prioriza sistemáticamente los contenidos que despiertan respuestas emocionales intensas. Investigaciones en comunicación política demuestran que las publicaciones articuladas en torno a marcos de amenaza geopolítica (threat frames) y alta hostilidad afectiva obtienen un «premio de enganche» (engagement premium) exponencialmente mayor en comparación con los análisis fácticos o neutrales.

Esta mecánica algorítmica interactúa directamente con las vulnerabilidades psicológicas de los usuarios. De acuerdo con la teoría de la amenaza intergrupal (Stephan & Stephan, 2017), la percepción de un riesgo existencial hacia el propio grupo social o nacional activa sesgos cognitivos como el razonamiento motivado y el sesgo de confirmación. Los algoritmos explotan esta condición aislando a los individuos en cámaras de eco ideológicas, donde el flujo informativo refuerza de manera ininterrumpida los prejuicios hacia el Outgroup o enemigo designado.
Cuando ocurre un evento ambiguo —como el desvío de emergencia del vuelo de Flydubai hacia la ciudad de Tabuk—, la velocidad de propagación de las narrativas alarmistas supera por horas a los esfuerzos de verificación periodística (fact-checking). El pánico digital se retroalimenta: los usuarios, impulsados por el miedo, comparten masivamente la alerta inicial; los algoritmos detectan la explosión de interacciones y la sitúan en las tendencias globales; y los líderes políticos capitalizan la urgencia artificialmente creada para emitir discursos antes de que se esclarezcan los hechos reales. Según informó el portal de análisis especializado Flightradar24 (2026), la aeronave «comenzó a emitir el código 7700, un código discreto estandarizado internacionalmente para indicar ‘emergencia general’… y luego transmitió brevemente el código 7500», correspondiente a interferencia ilícita o secuestro. Esta secuencia técnica automatizada alimentó inmediatamente los algoritmos globales de breaking news, transformando un problema interno de la tripulación en una supuesta crisis internacional de seguridad nacional. El algoritmo opera, por lo tanto, como un multiplicador de fuerzas de la paranoia estatal. [4, 5, 6]
La Consonancia Geopolítica: De la Asamblea de la ONU a la Alianza Transatlántica
La escenificación de la amenaza no solo cumple una función de control interno o viralización algorítmica; es la moneda de cambio en los foros de la alta diplomacia internacional. Un ejemplo contemporáneo de esta dinámica se evidenció en los discursos emitidos durante el debate general del período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Para el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, la tribuna de la ONU se transformó en un escenario crucial para buscar consenso internacional frente a un creciente aislamiento global. Con su plataforma política doméstica fuertemente tensionada de cara a las elecciones generales, el mandatario instrumentalizó el andamiaje discursivo del «peligro existencial» y la «lucha por la supervivencia de la civilización» para catalogar las denuncias internacionales de crímenes de guerra como la «mayor mentira del siglo». Al construir discursivamente a los Estados críticos o a los delegados ausentes como «cobardes morales», el discurso buscó cohesionar a su base electoral interna y forzar un consenso defensivo entre los aliados occidentales periféricos. En paralelo, ante incidentes aéreos dudosos como el de Flydubai, medios como El Confidencial (2026) reflejaron cómo «un funcionario israelí declaró al diario Haaretz que las autoridades están tratando el incidente como un ‘suceso terrorista'», evidenciando la inercia institucional por encuadrar cualquier anomalía civil dentro de marcos de guerra preconcebidos para alimentar la búsqueda de consenso político a través del pánico. [2]
Por su parte, el gobierno de los Estados Unidos actúa en estrecha sintonía y complicidad estratégica con esta narrativa. La justificación de Washington para cofinanciar y respaldar diplomáticamente estas políticas no responde a una mera inercia histórica, sino a la doctrina de la estabilidad regional y la preservación de su propia hegemonía en Oriente Medio. Al validar discursivamente las alertas de seguridad israelíes, el poder ejecutivo norteamericano legitima ante su propio Congreso la continuidad de la asistencia armamentística multimillonaria, los programas conjuntos de defensa de misiles y la reestructuración de fondos hacia la opaca maquinaria de adquisiciones del Pentágono. La sintonía entre ambas potencias demuestra que la validación mutua de sus respectivas «alarmas de seguridad» es indispensable para blindar el flujo ininterrumpido de capitales del complejo militar-industrial de cara a sus propios electorados.
El Redoble de Tambores Electoral y el Beneficio Económico
Desde la perspectiva sociopsicológica, la exposición constante a narrativas de crisis geopolíticas y marcos conspirativos incrementa drásticamente las actitudes negativas hacia los grupos externos, alimentando discursos chovinistas e hipernacionalistas. Los partidos políticos y líderes de corte populista o conservador son plenamente conscientes de este sesgo cognitivo. Elevar el tono de la amenaza exterior a las puertas de unos comicios electorales permite desviar el debate público de los problemas domésticos —desempleo, desigualdad, corrupción— para centrarlo en la falsa premisa de la defensa nacional.
Paralelamente, el sustento material de esta ideología del miedo radica en sus rendimientos económicos. Entidades de investigación internacional, como el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), reportan año tras año cómo el gasto militar global continúa rompiendo récords históricos. Las corporaciones de defensa experimentan subidas exponenciales en sus acciones en la bolsa cada vez que la tensión internacional aumenta.
En conclusión, incidentes comerciales como el de Flydubai demuestran la extrema sensibilidad y la peligrosa automaticidad de los Estados ante la menor provocación. Cuando la maquinaria gubernamental, mediática y algorítmica está diseñada para rentabilizar la hostilidad, cualquier chispazo es utilizado para encender la paranoia general. La deconstrucción lingüística, tecnológica y diplomática de estas falsas alarmas resulta urgente si se pretende evitar que la ciudadanía continúe financiando, con sus impuestos y sus votos, una industria bélica global que se alimenta de fantasmas creados a conveniencia.
Referencias Bibliográficas
. Carpentier, N. (2011). Media and radical democracy: Relocating the political. Palgrave Macmillan.
- Edelman, M. (1988). Constructing the political spectacle. University of Chicago Press.
- El Confidencial. (2026, 30 de septiembre). Un avión rumbo a Israel, desviado a Arabia Saudí en un confuso incidente. https://www.elconfidencial.com/mundo/2026-09-30/un-avion-israeli-desviado-a-arabia-saudi-en-un-confuso-incidente-un-piloto-apunalado-y-tel-aviv-lo-trata-como_4435212/
- Flightradar24. (2026, 30 de septiembre). FlyDubai flight to Tel Aviv diverts to Tabuk amid onboard incident. Flightradar24 Blog. https://www.flightradar24.com/blog/flight-tracking-news/major-incident/flydubai-flight-to-tel-aviv-diverts-to-tabuk-amid-onboard-incident/
- Gaufman, E. (2017). Security threats and public perception: Digital memories and the construction of the enemy. Palgrave Macmillan.
- Reuters. (2026, 30 de septiembre). Israeli officials say diverted flydubai incident may be attempted ‘terror attack’. Reuters. https://www.reuters.com/world/middle-east/diverted-flydubai-flight-israel-was-not-hijacking-incident-israeli-prime-2026-09-30/
- Stephan, W. G., & Stephan, C. W. (2017). Intergroup threat theory. The International Encyclopedia of Intercultural Communication, 1-12. doi.org
- Steuter, E., & Wills, D. (2009). Discourses of dehumanization: Enemy construction and Canadian media complicity in the war on terror. Global Media Journal: Canadian Edition, 2(2), 7-24.
[2] https://www.elconfidencial.com
[4] https://www.flightradar24.com
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